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El fiasco del desalojo de Ceuta: El Trampolín vuelve a llenarse esta misma noche

Cerca de 500 inmigrantes regresaron al arenal después del traslado de unas 1.700 personas a los nuevos centros de acogida, mientras otros bajaron desde los montes aprovechando el espacio que había quedado libre

Varios inmigrantes acampados en la playa de El Trampolín

Varios inmigrantes acampados en la playa de El TrampolínMARCOS MORENO

Publicado por
Mariola López

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El Trampolín no ha aguantado despejado ni una noche. El gran dispositivo desplegado este jueves para recuperar la playa ceutí consiguió trasladar a unas 1.700 personas a los nuevos recursos temporales de acogida. Policía Nacional y Guardia Civil organizaron la salida, los servicios municipales comenzaron después la limpieza y el Gobierno respiró. Pero esta misma noche, cerca de 500 inmigrantes habían vuelto a ocupar el arenal.

La operación había arrancado a primera hora con un importante despliegue policial y transcurrió sin incidentes. Los traslados se realizaron de manera voluntaria hacia los espacios habilitados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Después de tres semanas convertido en un enorme asentamiento improvisado, El Trampolín parecía por fin recuperado. La fotografía, sin embargo, duró bastante menos de lo previsto.

A medida que avanzó la tarde comenzaron a regresar personas que habían abandonado previamente la zona. Pero no sólo ellas. También bajaron hasta la playa inmigrantes que llevaban días escondidos en los montes y otros puntos de Ceuta, algunos por temor a ser identificados o devueltos a Marruecos. El hueco dejado por quienes habían aceptado el traslado se convirtió así en sitio disponible para nuevos ocupantes.

Otra vez la seguridad en entredicho

La situación llegó hasta el punto de que los servicios municipales tuvieron que interrumpir los trabajos de limpieza y desinfección por motivos de seguridad. Apenas unas horas después de una operación concebida precisamente para desmontar el campamento y recuperar el arenal, las imágenes volvían a mostrar grupos de inmigrantes instalándose en la misma zona.

El Gobierno ha habilitado inicialmente unas 1.800 plazas en los nuevos dispositivos temporales y anunció la apertura progresiva de más recursos. La ministra de Inclusión, Elma Saiz, había destacado precisamente el desalojo de El Trampolín y el comienzo de las tareas para devolver la playa a la normalidad. La reocupación nocturna deja ahora bastante tocada aquella fotografía.

El problema es que trasladar personas de una parte de Ceuta a otra soluciona el hacinamiento, pero no resuelve qué hacer con quienes permanecen en la ciudad. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, lleva días advirtiéndolo y reclama más medios estatales para acelerar las solicitudes de protección internacional y ejecutar las devoluciones de quienes no tengan derecho a permanecer en España.

Vivas ha puesto además números al atasco. Según sus cálculos, la Policía Nacional está resolviendo apenas entre 25 y 30 expedientes diarios, un ritmo que podría prolongar durante al menos un año la salida de quienes finalmente deban regresar. Mientras tanto, los nuevos centros permiten sacar personas de las playas, pero no reducen necesariamente el número de inmigrantes que continúa en Ceuta.

Y ahí aparece el problema que el operativo del jueves ha dejado al descubierto. Vaciar una playa resulta bastante más sencillo que recuperar el control de una crisis migratoria cuando siguen existiendo miles de personas repartidas por la ciudad y los procedimientos administrativos avanzan a cuentagotas.

El jueves, El Trampolín debía convertirse en la imagen de que el Gobierno empezaba por fin a recuperar la normalidad en Ceuta. La playa ha necesitado apenas unas horas para devolverle una fotografía bastante menos triunfal.

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