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ENTREVISTA

Entrevista en ESdiario a Gabriela Sardá, periodista de 'El pueblo de Ceuta'

Periodista de Ceuta retrata el estallido social y la amenaza creciente de Mohamed VI que Moncloa no quiere ver: brutal relato desde el terreno

Gabriela Sardá, de 'El Pueblo de Ceuta, ha contado en ESdiario TV cómo ha ido creciendo la frustración entre unos vecinos que solo quieren recuperar sus vidas y sienten que no se está defendiendo su tierra. Una indignación que también apunta hacia la política del Gobierno con Rabat y su insistencia en presentar como socio a un país al que muchos ceutíes perciben como una amenaza directa.

Alejandro Ibáñez
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"Ha sido una invasión orquestada por Marruecos"; "sienten que no se está defendiendo su tierra" o "creen que el Gobierno trabaja de manera lenta e ineficaz" son tres demoledoras frases que resumen el sentir de muchos ceutíes tras este mes en el que la vida les ha cambiado de un día para otro. Así lo ha trasladado, Gabriela Sardá, periodista de 'El Pueblo de Ceuta', en una entrevista para ESdiario TV contando lo que le han transmitido los ceutíes durante este tiempo que ella misma ha estado sobre el terreno.

Y es que la palabra "normalidad" cada vez resulta más difícil de encajar con lo que se vive en las calles de Ceuta y eso también duele a sus vecinos. De ahí el tremendo enfado con el Gobierno de Pedro Sánchez. El paso de las semanas no ha apagado el malestar tras la entrada masiva de migrantes de finales de julio. Al contrario. El cansancio y la frustración han ido creciendo hasta desembocar en las últimas protestas vecinales

Gabriela ha dibujado desde el terreno una ciudad que continúa profundamente marcada por la crisis. "Con el paso de los días, con el paso de las semanas, el ambiente cada vez estaba más frustrado, la gente estaba más cansada cuando hablabas con ella por la calle", ha explicado. El punto de inflexión, según su relato, llegó con la posibilidad planteada por el Gobierno de utilizar polideportivos para alojar inmigrantes. Aunque el Ejecutivo terminó dando marcha atrás, la noticia hizo que numerosos vecinos empezaran a salir a las calles a protestar. "La gente se echó a la calle de una manera que no se había visto hasta ese momento", ha dicho.

La periodista ha explicado que durante las semanas anteriores buena parte de la población había optado por mantener la calma y tener paciencia, una actitud que el propio presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, había destacado públicamente. Sin embargo, la posibilidad de ocupar los polideportivos terminó por desbordar ese malestar acumulado. Y aunque esas instalaciones finalmente no serán utilizadas, Sardá ha advertido de que la protesta va mucho más allá de esa decisión concreta: "Cuando no es una cosa, es otra".

Varias personas durante una manifestación para protestar por la situación provocada por la llegada masiva de inmigrantes, a 27 de agosto de 2026, en Ceuta

Varias personas durante una manifestación para protestar por la situación provocada por la llegada masiva de inmigrantes, a 27 de agosto de 2026, en CeutaMarcos Moreno / Europa Press

Según ha contado, entre los vecinos se ha extendido la sensación de que deben permanecer "defendiendo su tierra porque sienten que el Gobierno de España no lo está haciendo". Los manifestantes que han protagonizado algunas de las últimas protestas han difundido comunicados rechazando la violencia contra los inmigrantes y contra los musulmanes de Ceuta después de que se hayan producido algunos incidentes. Su reivindicación, ha explicado Sardá, se concentra fundamentalmente en dos objetivos: "Que esta situación no se convierta en una nueva normalidad" y que "no vuelva a ocurrir".

Y ahí es donde el testimonio de la periodista choca frontalmente con el discurso que el Ejecutivo ha mantenido durante la crisis. Sardá ha explicado que los vecinos sienten que el Gobierno está actuando "de manera muy lenta e ineficaz" para recuperar la normalidad y, sobre todo, que no está haciendo lo suficiente para impedir que una situación semejante pueda repetirse.

Marruecos, "una nación enemiga"

Pero el diagnóstico que se hace desde Ceuta no termina en las consecuencias de la crisis. Sardá ha puesto el foco en el origen y, especialmente, en Marruecos. Frente a la insistencia del Gobierno en destacar la colaboración y cooperación con Rabat, la periodista ha explicado que existe una percepción muy diferente entre quienes llevan años viviendo a escasos kilómetros del país vecino. Una realidad que, según ha explicado, hace especialmente difícil de asumir que desde el Gobierno español se siga defendiendo la buena relación y la fiabilidad de Marruecos, tal y como ha vuelto a hacer este viernes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

"La gente de Ceuta sabe, porque llevan muchos años oyendo a los ministros marroquíes y a la prensa marroquí, que cuando se refieren a Ceuta y Melilla lo hacen primero hablando de las ciudades ocupadas"Gabriela Sardá, periodista de 'El Pueblo de Ceuta'

Sardá ha ido incluso más lejos al describir lo sucedido como una "agresión" que podría encuadrarse dentro del concepto de guerra híbrida. A su juicio, la dimensión humanitaria existe y no puede ignorarse porque muchas de las personas que han llegado lo han hecho empujadas por "la desesperación y la falta de oportunidades". Pero eso, ha defendido, no impide analizar quién pudo utilizar esa vulnerabilidad.

"Se ha usado a la población más vulnerable precisamente para realizar un ataque de guerra híbrida", ha dicho. Y ha resumido con claridad cómo, según su experiencia después de tres años trabajando en la ciudad, se contempla al país vecino.

"La gente en Ceuta es consciente de que Marruecos no se comporta como una nación amiga, se comporta como una nación enemiga"Gabriela Sardá, periodista de 'El Pueblo de Ceuta'

Precisamente por eso ha explicado que cuando muchos ceutíes utilizan la palabra "invasión" no pretenden necesariamente criminalizar a quienes cruzaron la frontera. Según Sardá, consideran que esas personas han sido utilizadas por Rabat como instrumento de presión contra España: "Entienden que esto no es simplemente personas que han entrado todas huyendo de un conflicto, que han entrado de manera improvisada; creen que esto es un ataque orquestado por Marruecos".

El malestar atraviesa las ideologías

Sardá ha destacado además que esta percepción no queda limitada a un determinado espacio ideológico. La periodista ha asegurado que durante sus tres años en Ceuta ha hablado con personas de sensibilidades políticas muy diferentes y que el discurso del Gobierno sobre Marruecos es precisamente uno de los asuntos que más indignación está provocando actualmente.

Como ejemplo ha citado incluso a formaciones localistas y de izquierdas de la ciudad que han reclamado firmeza ante Marruecos. Para Sardá, esto demuestra hasta qué punto la cuestión trasciende las siglas: "¿Por qué? Porque son ceutíes".

Ceutíes se manifiestan para protestar por la situación provocada por la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta.

Ceutíes se manifiestan para protestar por la situación provocada por la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta.Marcos Moreno / Europa Press

La periodista ha diferenciado además entre la relación cotidiana de los habitantes de Ceuta con Marruecos y su visión del régimen que gobierna el país vecino. Muchos ceutíes, ha explicado, tienen familia, orígenes o vínculos al otro lado de la frontera y mantienen una buena consideración hacia la sociedad marroquí. El problema, ha señalado, está en otro lugar.

"El Gobierno de Marruecos tiene intereses expansionistas hacia Ceuta y Melilla y eso la gente de Ceuta lo sabe"Gabriela Sardá, periodista de 'El Pueblo de Ceuta'

Una percepción arraigada durante años que ahora, después de la crisis de finales de julio y mientras los vecinos continúan reclamando recuperar plenamente sus calles y su vida cotidiana, vuelve a chocar con la imagen de Marruecos como socio fiable que sigue defendiendo el Gobierno de España.

Todo esto es, en definitiva, el abismo que Sardá ha descrito entre Ceuta y el Gobierno central: mientras desde Moncloa se insiste en la cooperación con Rabat y en avanzar hacia la normalidad, sobre el terreno crecen el cansancio, la frustración y la desconfianza. Los ceutíes, ha explicado la periodista, no solo quieren recuperar cuanto antes sus calles y sus vidas, sino tener garantías de que una crisis semejante no volverá a repetirse. Y para muchos de ellos eso pasa necesariamente por dejar de mirar a Marruecos como el socio fiable que dibuja el Ejecutivo y empezar a responder con firmeza ante un país cuyo Gobierno sigue poniendo sus ojos sobre Ceuta y Melilla.

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