ESdiario

La 'banda de los desenamorados' buscó reemplazar a Sánchez por Óscar Puente

Cerdán activó al ministro durante los cinco días de reflexión presidencial, según revela Isaac Blasco en Vozpópuli, y le prometió el respaldo de Óscar López y Antonio Hernando para tomar el control del PSOE

Cerdán, López, Puente y Hernando maniobraron para reemplazar a Sánchez

Cerdán, López, Puente y Hernando maniobraron para reemplazar a SánchezIA

Publicado por
Mariola López

Creado:

Actualizado:

Pedro Sánchez publicó el 24 de abril de 2024 su famosa “carta a la ciudadanía” después de que un juzgado de Madrid abriera diligencias contra su esposa, Begoña Gómez, por presunto tráfico de influencias y corrupción en los negocios. El presidente denunció una operación de “acoso y derribo”, señaló a la oposición y a determinados medios como engranajes de la “máquina del fango” y anunció cinco días de reflexión para decidir si continuaba al frente del Gobierno.

También escribió que estaba “profundamente enamorado” de su mujer. Mientras Sánchez se retiraba para decidir si merecía la pena continuar soportando esos supuestos ataques personales y familiares, una pequeña banda de desenamorados habría aprovechado su ausencia para medir las cortinas del despacho presidencial.

La exclusiva la firma Isaac Blasco en Vozpópuli y relata una operación sucesoria desconocida hasta ahora. Santos Cerdán, entonces todopoderoso secretario de Organización del PSOE, habría animado a Óscar Puente a prepararse para relevar a Sánchez si aquella reflexión terminaba en dimisión. El presidente escribía sobre el amor; sus compañeros hacían números. Ferraz nunca desperdicia un velatorio, aunque el supuesto difunto todavía esté conectado a un respirador asistido.

Cerdán no le habría ofrecido únicamente su bendición. También le garantizó el respaldo de Óscar López y Antonio Hernando, dos dirigentes señalados durante años como miembros del círculo de máxima confianza del propio Sánchez. La eventual conspiración no rodeaba al presidente desde la periferia: la tenía sentada a su mesa.

La maniobra incluía apuntalar a Puente desde Transportes y borrar del Ministerio cualquier vestigio de la etapa de José Luis Ábalos. Había que adecentar la pista antes del aterrizaje. Quienes supuestamente preparaban el relevo no eran críticos declarados ni socialistas arrinconados por el sanchismo, sino algunos de los hombres que habían crecido políticamente junto al presidente y bajo su protección.

Aquella operación no prosperó porque Sánchez regresó de su retiro más fortalecido y con menos intención de marcharse. Los aspirantes volvieron ordenadamente a sus puestos y Puente recuperó el papel de escudero feroz. Nada une tanto como descubrir que el muerto estaba vivo.

Las piezas que encajan

El episodio adquiere ahora otro significado. El ministro no ha ocultado que estaría dispuesto a suceder a Sánchez cuando llegue el momento. Hace apenas unos días comparó al presidente con Michael Jordan y aseguró que, si el partido se jugara en el último segundo, tiraría si le llegase el balón. Una metáfora preciosa. Lo que olvidó añadir es que, durante aquellos cinco días, él ya calentaba en la banda por si Air Sánchez abandonaba el pabellón.

Puente ha cultivado desde entonces una fidelidad estruendosa, quizá la única variedad que se escucha mejor cuanto más conviene demostrarla. Sin embargo, la reconstrucción de Isaac Blasco dibuja a un dirigente que no esperó a que Sánchez anunciara su marcha para imaginarse ocupando su lugar.

Santos Cerdán terminó cayendo y Óscar Puente continúa defendiendo al presidente con una pasión de grada. Pero aquella banda de los desenamorados, integrada por algunos de los hombres que Sánchez tenía más cerca, ya había levantado una esquina de la alfombra. No consiguió mover al presidente, aunque sí dejó claro que, alrededor de un líder aparentemente moribundo, los buitres socialistas distinguen perfectamente entre guardar luto y guardar turno.

tracking