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La prisión de Botafuegos al límite: Interior traslada presos de Ceuta a una cárcel de Algeciras ya masificada

La prisión gaditana supera ampliamente su capacidad, acumula casi 1.300 incidentes regimentales este año y afronta los nuevos traslados con una plantilla mermada. El sindicato ACAIP alerta de que la llegada de internos procedentes de Ceuta puede agravar todavía más una situación que ya consideran crítica.

Cárcel de Botafuegos en Algeciras (Cádiz). 

Cárcel de Botafuegos en Algeciras (Cádiz). MINISTERIO DEL INTERIOR

David González
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La presión sobre las prisiones españolas vuelve a situarse en el foco tras la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta y la necesidad de mantener bajo custodia a algunos de los detenidos. Ante el riesgo de que el centro penitenciario de la ciudad autónoma alcance una situación de saturación, el Ministerio del Interior ha decidido trasladar a otros establecimientos a internos que ya cumplen condenas firmes.

Uno de los centros afectados por esta redistribución es la prisión de Botafuegos, en Algeciras (Cádiz), un establecimiento que lleva tiempo funcionando por encima de los niveles para los que fue diseñado y que además arrastra una importante conflictividad interna y una falta de efectivos en su plantilla.

La situación contrasta con la de otros centros penitenciarios que mantienen buena parte de sus instalaciones cerradas. En la prisión de Ceuta, de los ocho módulos disponibles únicamente dos permanecen operativos. Algo parecido sucede en el centro penitenciario de Archidona, en Málaga, donde solo cuatro de los catorce módulos existentes están actualmente abiertos.

Mientras algunos establecimientos cuentan con capacidad sin utilizar, otros afrontan una creciente concentración de internos. Es precisamente esta circunstancia la que preocupa a los trabajadores de Botafuegos, especialmente ante la previsión de nuevos traslados.

Una prisión diseñada para 1.000 presos que roza los 1.300

La cárcel de Botafuegos fue concebida por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias para acoger un máximo de 1.000 internos. Sin embargo, la cifra real lleva tiempo superando ese umbral.

A finales de julio, el centro algecireño contaba con 1.258 presos. A finales de agosto, el número había aumentado hasta los 1.294 internos, según los datos difundidos por el sindicato ACAIP. La llegada de nuevos reclusos procedentes de Ceuta puede incrementar todavía más esa diferencia entre la capacidad prevista y la ocupación real.

A esta situación se suma la conflictividad registrada dentro de la prisión. Desde comienzos de año se han contabilizado cerca de 1.300 incidentes regimentales, algunos de ellos especialmente graves, según denuncia el sindicato.

Para los trabajadores penitenciarios, la masificación no es únicamente una cuestión de cifras. El aumento del número de internos dificulta la organización de los módulos, la clasificación y separación de los presos y el mantenimiento de unas condiciones adecuadas de seguridad.

El principio de una celda por interno, cada vez más difícil de garantizar

El sistema penitenciario español parte del denominado principio celular, según el cual cada interno debe disponer de una celda individual. La finalidad de esta organización va más allá de garantizar un espacio privado: también busca preservar la intimidad, reducir posibles enfrentamientos durante la noche y favorecer unas condiciones mínimas de seguridad y convivencia.

Cuando un centro penitenciario supera de forma continuada su capacidad, todos estos objetivos se complican.

La convivencia entre los internos puede deteriorarse, aumenta la presión sobre los módulos y los funcionarios encuentran mayores dificultades para controlar posibles conflictos. También se vuelve más compleja la separación efectiva de determinados perfiles de presos y el control de las comunicaciones y visitas.

En un escenario de saturación también crecen los riesgos de amenazas, insultos, agresiones, coacciones o extorsiones. Al mismo tiempo, la sobreocupación puede dificultar el desarrollo de los programas destinados a la reeducación y reinserción social de los internos.

ACAIP cuestiona los traslados de Ceuta

Desde ACAIP consideran difícil de justificar que se envíen nuevos presos a centros que ya están funcionando por encima de sus posibilidades mientras existen establecimientos penitenciarios con numerosos módulos sin utilizar.

«No entendemos la política de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, ¿cómo es posible tener cárceles semivacías, como puedan ser el caso de Ceuta con 2 módulos abiertos de los 8 existentes, o cómo la cárcel de Archidona después de muchos años aún permanece con 4 módulos abiertos de los 14 presentes, y en cambio muchos otros establecimientos masificados. Por último, también desde Acaip alertamos que la masificación crónica (1294 presos a finales de agosto), las incidencias regimentales existentes y la falta de personal, unido al traslado de presos de Ceuta, será fuente de más conflictos en una cárcel por encima de su capacidad como es la de Botafuegos en Algeciras», explican en un comunicado.

La organización sindical advierte así de que el problema no se limita al número de internos. La combinación de una ocupación cercana a los 1.300 presos, los incidentes registrados y una plantilla insuficiente puede elevar todavía más la tensión en el centro.

La preocupación de los trabajadores penitenciarios se centra ahora en el efecto que puedan tener los nuevos traslados sobre una prisión que ya parte de una situación de sobreocupación. Para ACAIP, utilizar Botafuegos como destino de más internos sin reforzar previamente sus recursos puede terminar agravando los problemas de seguridad y convivencia que el centro ya arrastra.

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