El PSOE activa el cortafuegos ante Aldama: niega financiación ilegal y trata de devolverle el golpe con 27,9 millones
Ferraz proclama su “absoluta tranquilidad”, se escuda en una auditoría encargada por el propio partido y asegura desconocer la declaración del empresario porque la pieza continúa secreta

(Foto de ARCHIVO) La reunión de la Comisión Ejecutiva Federal (CEF) en la sede del PSOE en la calle Ferraz, a 9 de octubre de 2025, en Madrid (España). Mateo Lanzuela / Europa Press 09/10/2025
El PSOE ha activado este lunes su particular cortafuegos después de las últimas informaciones relacionadas con una supuesta declaración de Víctor de Aldama. Ferraz niega tajantemente cualquier financiación ilegal, asegura que ha entregado a la Justicia toda la documentación solicitada y denuncia que las acusaciones llegan antes a los medios de comunicación que a las partes implicadas.
Bajo el lema “Transparencia, tranquilidad y colaboración con la Justicia”, la dirección socialista ha distribuido un argumentario con el que pretende cerrar filas y neutralizar cualquier sospecha sobre sus cuentas. “No existe financiación ilegal alguna en el Partido Socialista”, sostiene el documento fechado este 7 de septiembre.
El partido de Pedro Sánchez recuerda que sus cuentas están auditadas y que han sido examinadas por el Tribunal de Cuentas. También esgrime como aval el informe de auditoría forense encargado por el propio PSOE, un documento interno que Ferraz ya ha utilizado anteriormente para defenderse de las sospechas levantadas alrededor de la trama.
Ferraz dice desconocer lo declarado por Aldama
El PSOE asegura no saber qué ha podido declarar Aldama dentro de una pieza que permanece bajo secreto. Con este argumento, los socialistas denuncian su supuesta indefensión frente a unas acusaciones que, según mantienen, conocen únicamente a través de los titulares publicados.
“Resulta difícil defenderse de acusaciones que no conocemos y que llegan antes a los titulares que a las partes”, lamenta el argumentario. No obstante, Ferraz se apresura a negar cualquier relación con el contrato mencionado en esas informaciones: “El PSOE no tiene nada que ver”.
La respuesta presenta una contradicción política difícil de disimular: el partido asegura desconocer el contenido concreto de la declaración, pero al mismo tiempo descarta de manera rotunda cualquier posible irregularidad. Todo ello mientras vuelve a colocar como principal escudo una auditoría encargada por la propia formación investigada.
El PSOE intenta devolverle el golpe con Portugal
La estrategia de Ferraz no se limita a negar las acusaciones. El PSOE también trata de trasladar el foco hacia el propio Aldama y recuerda la investigación de la Fiscalía Europea sobre el supuesto desvío de 27,9 millones de euros a Portugal relacionado con empresas del denominado caso de los hidrocarburos.
“Y puestos a hablar de dinero y de Aldama, sorprende que no haya explicado los 27,9 millones de euros cuyo desvío a Portugal investiga la Fiscalía Europea”, señala el comunicado socialista. Ferraz sostiene que el empresario aparece directamente implicado en ese procedimiento y utiliza esa circunstancia para cuestionar su credibilidad.
El mensaje resulta inequívoco: si Aldama apunta al PSOE, el PSOE responderá señalando las causas que afectan al empresario. Una guerra abierta por el relato en la que cada nueva revelación judicial provoca una reacción inmediata desde la sede de la calle Ferraz.
“Absoluta tranquilidad” ante otro frente incómodo
La palabra más repetida por el PSOE vuelve a ser “tranquilidad”. La misma fórmula empleada por el partido cada vez que una investigación judicial se aproxima a su estructura o a personas vinculadas con el entorno del Gobierno.
Ferraz promete mantener su “colaboración absoluta” con los tribunales y aportar toda la documentación que pueda ser requerida. Sin embargo, el secreto de la pieza impide por ahora conocer el alcance exacto de lo declarado por Aldama y comprobar si sus manifestaciones cuentan con pruebas que las respalden.
Hasta que se levante ese secreto, el PSOE se aferra a sus cuentas auditadas, al control del Tribunal de Cuentas y a su propia auditoría forense. Aldama, mientras tanto, vuelve a convertirse en una de las principales amenazas para un partido que proclama tranquilidad, pero se ha visto obligado a distribuir de urgencia un argumentario para defenderse y contraatacar.