El Gobierno Vasco abre la puerta de la cárcel a uno de los etarrras más sanguinarios y desata la indignación de las víctimas
Covite considera “inaceptable” la concesión del tercer grado a Henri Parot, condenado por 39 asesinatos. Sostienen que sus escritos contra la violencia no acreditan una ruptura “clara, inequívoca y verificable” con la banda terrorista.

Varias personas durante una concentración contra un acto celebrado a favor de los presos de ETA.
El Gobierno Vasco ha concedido el tercer grado penitenciario a Henri Parot, uno de los terroristas con el historial criminal más sangriento de ETA, y la decisión ha provocado una contundente reacción de las víctimas. Covite ha calificado de “inaceptable” que el antiguo dirigente etarra, condenado por el asesinato de 39 personas y por decenas de tentativas de atentado, vea ahora flexibilizada su situación penitenciaria sin haber mostrado, a juicio del colectivo, un “arrepentimiento sincero” por sus crímenes.
Parot, que ingresó en prisión en 1990 y cumple una condena acumulada de 40 años, saldrá en los próximos días de la cárcel guipuzcoana de Zubieta después de que el Departamento vasco de Justicia, dirigido por la socialista María Jesús San José, haya aprobado su progresión al tercer grado sobre la base del informe de la Junta de Tratamiento. La Fiscalía tendrá ahora que estudiar la resolución y decidir si presenta recurso.
La decisión supone un nuevo paso en la flexibilización de las condiciones penitenciarias del antiguo dirigente de ETA. Desde el pasado año ya disfrutaba de un régimen de semilibertad mediante el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, también concedido por el Gobierno Vasco, que le permitía abandonar la prisión de lunes a viernes para realizar tareas de voluntariado, aunque tenía que regresar al centro para dormir.
Covite: “Uno de los terroristas más sanguinarios”
Es precisamente su historial el que ha llevado a Covite a cargar con dureza contra la concesión del tercer grado. El colectivo ha recordado que se trata de “uno de los terroristas más sanguinarios de la historia de ETA”, condenado por 39 asesinatos y decenas de tentativas de atentado.
Su detención en Sevilla en 1990 constituyó un importante golpe contra la organización terrorista. Parot ostentaba la jefatura de los comandos itinerantes o Argala, que llevaban doce años actuando y a los que se atribuían una veintena de atentados que dejaron cerca de 40 muertos y más de 200 heridos.
Covite ha recordado además que Parot formó parte del denominado comando Argala, responsable de algunos de los atentados más brutales cometidos por ETA. Entre ellos figura la matanza de la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza de 1987, en la que fueron asesinadas once personas, cinco de ellas niños, y otras 88 resultaron heridas.
“No ha mostrado públicamente un arrepentimiento sincero”
La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, ha puesto el acento precisamente en el arrepentimiento del antiguo miembro de ETA. “Henri Parot no ha mostrado públicamente un arrepentimiento sincero por sus crímenes ni ha realizado una ruptura clara, inequívoca y verificable con ETA y con el entorno político y social que justificó y legitimó sus asesinatos”, ha denunciado.
Parot sí había remitido anteriormente una carta a la Junta de Tratamiento en la que rechazaba “todas las violencias” y aseguraba considerar necesario, después de décadas en prisión, “reconocer el sufrimiento ocasionado” por su pertenencia a ETA e intentar repararlo “en la medida de lo posible”.
Aquella misiva fue uno de los elementos valorados cuando el juez de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional avaló en 2025 un permiso de seis días. El magistrado tuvo también en cuenta que había superado las tres cuartas partes de la condena, su evolución penitenciaria favorable, la ausencia de sanciones, su participación en actividades programadas y que ya había disfrutado de otros dos permisos de dos días sin incidentes. También consideró muy bajo su riesgo de fuga.
Para Covite, sin embargo, esos escritos no equivalen al arrepentimiento público y a la ruptura inequívoca con ETA que reclama a sus antiguos integrantes. El colectivo ha vuelto además a denunciar la política penitenciaria desarrollada por el Ejecutivo autonómico, que considera que está “al servicio de la izquierda abertzale”. Además califican la concesión como un tercer grado "fraudulento", ya que advierten que los terceros grados concedidos mediante el artículo 83 permiten al preso, en muy poco tiempo, estar las 24 horas del día fuera de prisión bajo control telemático.
La AVT apunta a los pactos con Bildu
A las críticas de Covite se ha sumado la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), que ha asegurado que las víctimas se sienten “resignadas, impotentes y abandonadas” y ha vinculado el tercer grado de Parot con la “hoja de ruta” que atribuye a los pactos del Gobierno de Pedro Sánchez con EH Bildu. La asociación ha recordado las palabras pronunciadas por Arnaldo Otegi en 2021 sobre apoyar los Presupuestos para lograr la salida de los presos y ha pedido a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que estudie recurrir la decisión.
También Dignidad y Justicia ha reaccionado. Su presidente, Daniel Portero, ha calificado de “vergüenza” la semilibertad de Parot y ha criticado que llegue “sin arrepentimiento ninguno ni dar un solo nombre para esclarecer tantos asesinatos sin resolver”. Según los datos aportados por la AVT, desde que el Gobierno Vasco asumió las competencias penitenciarias se han concedido 124 terceros grados a presos de ETA, mientras solo 32 permanecen ya en régimen ordinario.
El etarra que dio nombre a la doctrina Parot
El nombre de Henri Parot quedó además ligado a uno de los grandes debates jurídicos sobre el cumplimiento de las condenas de los terroristas de ETA. En 2006 dio nombre a la conocida como doctrina Parot, después de que el Tribunal Supremo resolviera un recurso presentado por el propio preso.
Hasta entonces, los beneficios penitenciarios podían aplicarse sobre el límite máximo de cumplimiento efectivo de las penas. Con la nueva interpretación del Supremo, esos beneficios debían computarse sobre cada una de las penas impuestas sucesivamente y no sobre ese máximo de cumplimiento, lo que en la práctica podía retrasar considerablemente la excarcelación de presos condenados a cientos o incluso miles de años.
La doctrina recibió precisamente el apellido de Henri Parot porque fue el recurso planteado por el etarra el que dio lugar a esa interpretación del Tribunal Supremo. Su aplicación afectó especialmente a miembros de ETA condenados por numerosos asesinatos y permitió prolongar su permanencia efectiva en prisión.
Sin embargo, en octubre de 2013 la Justicia europea anuló su aplicación retroactiva, lo que provocó posteriormente la excarcelación de 63 presos de ETA. Más de una década después, el terrorista cuyo apellido quedó asociado a aquella doctrina vuelve a situarse en el centro de la polémica penitenciaria. Tras 35 años encarcelado y después de haber disfrutado ya de un régimen de semilibertad y distintos permisos, Henri Parot ha obtenido ahora el tercer grado frente al rechazo frontal de Covite.