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Sánchez se ríe de Ceuta mientras Wyoming le promete 40 votos: "No se ha hecho mal" sino "una gestión inteligente"

La entrevista del presidente en El Intermedio, presentado como una estrella de Hollywood, no sirve para admitir ningún error en la gestión de la crisis y acaba hablando de Fórmula 1 y de sus mantras como atacar al juez Peinado

Pedro Sánchez con Wyoming en El Intermedio

Pedro Sánchez con Wyoming en El Intermedio

Enrique Martínez Olmos

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Pedro Sánchez encontró en La Sexta el escenario perfecto para hablar de todo sin tener que dar demasiadas explicaciones de nada, casi tanto como TVE: el plató de Wyoming. Aplausos, risas, bromas y un entrevistador dispuesto a recibir al presidente como si acabara de aterrizar una estrella de Hollywood. El recibimiento ya decía mucho. Sánchez llegó a El Intermedio entre una sonora ovación y gritos de entusiasmo, en una puesta en escena más propia de un concierto que de una entrevista política. El presidente estaba en casa.

Y Wyoming, naturalmente, ejerció de anfitrión. La charla comenzó con una broma del presentador de El Intermedio: "¿Cuándo va a recomendar mis libros?", en referencia a los vídeos de TikTok en los que Pedro Sánchez recomienda lecturas y contenidos culturales. Un pequeño masaje de bienvenida antes de entrar en materia. Y entonces apareció Ceuta. Sandra Sabatés planteó una de las preguntas que, en cualquier entrevista mínimamente incómoda, debería haber obligado al presidente a dar explicaciones: "¿Qué se ha hecho mal para que Ceuta esté todavía en esta situación?". La respuesta de Sánchez fue reveladora: "No diría que algo se ha hecho mal o no".

Ni sí, ni no. Ni responsabilidad, ni autocrítica. Una respuesta perfectamente diseñada para pasar de puntillas por una crisis que ha dejado a Ceuta en una situación extraordinariamente delicada. El presidente cambió rápidamente el foco y habló de con Wyoming de una "crisis humanitaria", para terminar pidiendo "paciencia y empatía con los ceutíes". Pero lo más llamativo llegó cuando el presidente habló de Marruecos y de la actuación de sus autoridades durante el asalto del 30 de julio. Sánchez negó que hubiera existido una actitud pasiva por parte de las autoridades marroquíes. Todo lo contrario: "Lo que vimos fue una forma inteligente de gestionar la situación, intentando evitar el daño a los migrantes", afirmó en El Intermedio. Inteligente, han leído bien.

Y, por si quedaba alguna duda sobre su interpretación de los hechos, Pedro Sánchez añadió: "Decidimos actuar de la manera más humanitaria posible". La explicación presidencial en El Intermedio deja una escena difícil de olvidar: mientras en Ceuta se sigue hablando de la dimensión de la crisis, Sánchez acude al programa de Wyoming, evita admitir que se hiciera algo mal y presenta la actuación de Marruecos como una forma “inteligente” de gestionar el episodio. La entrevista, de unos veinte minutos, mantuvo ese tono amable y distendido que permitió al presidente navegar por las preguntas sin demasiado riesgo. Hubo incluso tiempo para hablar de lo malo que es el juez Peinado con Begoña Gómez o de lo buena que es la Ley de Nietos, y de por qué Sánchez no acudió al Gran Premio de Fórmula 1 celebrado en Madrid. "Todos los grandes eventos en Madrid son bienvenidos. No fui, pero lo vi por televisión", respondió el presidente. Una pregunta de esas que permiten cerrar una entrevista sin despeinarse. Después de Ceuta, nada mejor que terminar hablando de Fórmula 1 para dejar clara la frivolidad del presidente y del entrevistador.

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