escándalo
Cintia Rocho revela un encargo de las cloacas del PSOE contra la juez Biedma: "Me dieron su dirección"
En su aparición en El Tiempo Justo de Telecinco, la viuda de “El Tutu” vincula el contacto al entorno de Leire Díez y niega haber colaborado. La magistrada, instructora del caso David Sánchez, se ha personado como perjudicada en la causa

Beatriz Biedma.
El Tiempo Justo, el programa de Joaquín Prat en Telecinco, ha emitido una entrevista exclusiva a Cintia Rocho, viuda de “El Tutu” e hija de Jesús Rocho, presuntos narcotraficantes, en la que afirma que, poco después del asesinato de su marido, dos personas se pusieron en contacto con ella para ir contra la jueza de Badajoz Beatriz Biedma, instructora del caso contra el hermano de Pedro Sánchez.
Cintia sostiene que ese encargo procedía de las cloacas del PSOE y del entorno de Leire Díez, y que el objetivo era apartar —y, según su relato, algo más que desacreditar— a la magistrada de la investigación sobre David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno. La conversación, conducida por Alfonso Egea, copresentador del espacio, ha centrado la emisión del magacín.
Cintia ha negado de forma reiterada haber aceptado. “Quiero dejar claro que en ningún momento he accedido, ni he colaborado, ni he querido participar en absolutamente nada. Yo lo único que quiero es que se encuentre a los asesinos de mi marido y de mi padre”.
Según ha contado en antena, el primer contacto se produjo “justo después de que asesinan a mi marido”. El Tutu fue tiroteado el 29 de febrero de 2024 en el bar Vaquerizo de Badajoz, mientras desayunaba con ella. Cintia lo vio morir y también resultó herida de un disparo. Quienes la llamaron se identificaron como magistrado y abogado. “Yo a esas personas no las conocía. Ahora estoy sabiendo quiénes son por las noticias”.
El gancho, ha relatado, fue un comentario suyo en redes sobre una sentencia del Tribunal Constitucional favorable a su hermano. “Cuando asesinan a mi marido, ellos se enteran de eso y supongo que ven ahí una forma de utilizarnos”.
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Al principio pensó que se trataba de una campaña pública: “denuncias, cosas públicas, hacer ruido”. Después, ha afirmado, el encargo cambió de naturaleza. “Me mandan la dirección de su casa, fotografías en el gimnasio, muchísima información”. No solo de Biedma: “No era solamente Beatriz; había otros magistrados también”. Su conclusión, pronunciada ante las cámaras de Telecinco, ha sido directa: “Si no es para hacer daño físico, no necesitas la dirección de una casa. Para hacer algo público o mediático te basta con el nombre y con información”. Y ha añadido: “A mí no me hubiera gustado ser la Beatriz”.
Preguntada por cuándo empezó a relacionar aquello con Leire Díez y con “esa supuesta fontanería del PSOE”, ha respondido que un hombre le dio un nombre, que ella creyó equivocado, y que después reconoció esa referencia en las notas atribuidas a Leire. “Ponía algo así como ‘Badajoz, Biedma, heroína, gitano, Celsa’. Y yo pensé: ‘Esa soy yo’”.
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Ha insistido: “Si hoy me llaman ‘Celsa’ y al día siguiente sale un artículo con ese nombre, con Badajoz y con Beatriz Biedma, yo sé que están hablando de mí”. Hay otra interpretación periodística de la misma nota, que alude al histórico punto de droga de Vallecas y no a un apodo personal. Eso lo tendrán que despejar los investigadores. Ella, en El Tiempo Justo, ha sostenido que esa es ella y que no pinta nada “en esta movida”.
Sobre el objetivo político no ha dejado margen a la duda. “Según lo que tú viviste, personas relacionadas con el entorno de Leire querían que participaras en una operación contra la jueza que investigaba al hermano del presidente”, le ha planteado Egea. Cintia ha asentido: “Empezó de una manera sutil, pero sí”. Y ha añadido: “Lo que querían era quitarla de la investigación de David, del hermano del presidente. Quitarla del medio para que no les tocara los cojones”. Primero, ha dicho, buscaban desacreditarla, recusarla, promover denuncias masivas y manifestaciones, y “utilizar el asesinato de mi marido para montar un escándalo mediático”.
Ha insistido en que se negó desde el primer momento. “Mi padre me dijo desde el principio que no me metiera, que eso era una trampa”. Y ha añadido: “Desde el primer momento dije que conmigo no contaran, ni para algo turbio ni para algo que no fuera turbio”. Los nombres de esas dos personas, ha dicho, “solo se los voy a dar a la Guardia Civil si me los pide”.
La jueza Biedma se ha personado en el caso de las cloacas del PSOE
La entrevista se ha emitido en un momento judicial especialmente delicado. El 16 de septiembre, Beatriz Biedma —la magistrada que investigó y llevó a juicio a David Sánchez, condenado a nueve años de inhabilitación por prevaricación administrativa— pidió personarse como acusación particular en la causa que instruye la Audiencia Nacional sobre la presunta trama coordinada por Leire Díez para boicotear procedimientos que afectaban al PSOE o al Gobierno. Es el llamado caso Leire o caso de las cloacas del PSOE.
En ese escrito, Biedma sostiene que fue objetivo de actuaciones para obtener información sobre ella, desacreditarla y promover denuncias. Cita un informe de la UCO y un grupo en el que figuran, al menos, Leire Díez, el empresario Javier Pérez Dolset, el exjuez Luis José Sáenz de Tejada y Joaquín Parra. Y da un paso más: afirma tener conocimiento de “contactos promovidos por el supuesto grupo criminal investigado con personas vinculadas a un conocido clan asentado en la ciudad de Badajoz con la finalidad de actuar contra la magistrada”. La anotación de agenda del 25 de marzo de 2025 —días después de que se rechazara la recusación contra ella— es, según la jueza, “especialmente relevante”. Advierte de que esos hechos pudieron poner en riesgo no solo su reputación, sino su integridad física.
Ese es el marco en el que El Tiempo Justo ha colocado el testimonio de Cintia. No es una testigo ajena al sumario social de Badajoz. Tras el crimen del 29 de febrero de 2024, el 30 de diciembre de ese mismo año asesinaron a su padre, Jesús Rocho, en su coche. Biedma era la juez de guardia ese día y dirige la investigación. La familia ha sido identificada en la prensa como el clan de Los Rochos; Cintia ha rechazado en antena la etiqueta de “clan de los colombianos” —“nosotros somos extremeños”— y ha pedido que dejen de usar las imágenes del marido y del coche ametrallado. “Mi hija ve a su padre y se pone a llorar”.
“Estoy hasta los cojones. Estoy cansadísima”, ha dicho al explicar por qué ha roto el silencio. “Llevo tres años intentando que no me maten. Según la Guardia Civil, mi cabeza tiene un precio. Yo tengo cuatro hijos”. Y ha cerrado con una petición que el programa de Prat ha situado al mismo nivel que la denuncia política: “Que lo dejen ya tranquilo y que lo dejen descansar”.