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Óscar Puente agita el fantasma del miedo: "pesadillas" y cuatro años de protestas en las calles si pierde el PSOE

El ministro de Transportes advierte de que una victoria de sus adversarios el 29N supondría cuatro años de movilizaciones: "Es mejor salir un día y meter la papeleta".

Óscar Puente:

Óscar Puente:Rober Solsona

Patricia Rodríguez Corchado

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El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha lanzado una contundente advertencia ante las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. El dirigente socialista ha dibujado un escenario de "pesadillas" y cuatro años de protestas en las calles si sus adversarios políticos consiguen llegar al Gobierno, convirtiendo las posibles movilizaciones en uno de los principales argumentos de su discurso electoral.

"Hay una oportunidad el 29N para parar el fascismo", ha afirmado Puente, que ha insistido en la necesidad de acudir a las urnas para evitar las consecuencias que, según sus propias palabras, tendría un cambio político. "La mejor manera de parar el fascismo es votar, votar el 29N y así nos evitamos las pesadillas", ha señalado.

Pero el ministro no se ha quedado en esa advertencia. Ha ido más allá al anticipar cuatro años de movilizaciones si el PSOE pierde el poder. "Nos evitaremos cuatro años de tener que salir a la calle a protestar por las muchas cosas malas que sin duda van a sucederle a nuestro país si llegan al Gobierno", ha asegurado.

Puente ha presentado así las consecuencias negativas de una hipotética alternancia política como algo seguro, sin concretar qué decisiones de un futuro Ejecutivo provocarían ese escenario. Sus palabras sitúan la posibilidad de protestas continuadas en el centro del mensaje que dirige a los electores antes del 29N.

"Es mejor salir un día y meter la papeleta que tener que estar saliendo un día tras otro durante cuatro años", ha rematado el titular de Transportes.

La comparación utilizada por Puente deja una idea clara sobre su planteamiento electoral: votar para impedir la llegada de sus adversarios al Gobierno o enfrentarse a cuatro años de movilizaciones en las calles. Un escenario que el propio ministro ha asociado a las "pesadillas" que, según sostiene, podrían producirse tras las elecciones.

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