Tres consejeros de Ceuta destripan ante Tardón la inacción de Sánchez y Marruecos ante el asalto
Alberto Ramón Gaitán relata los avisos previos a Interior, Nabila Benzina contradice la versión del delegado sobre la colaboración marroquí y Alejandro Ramírez describe ante la jueza a gendarmes pasivos e incluso ayudando a cruzar hacia territorio español

Alberto Ramón Gaitán, Nabila Benzina y Alejandro Ramírez, a su llegada a la Audiencia Nacional
Tres consejeros del Gobierno de Ceuta han reconstruido ante María Tardón tres momentos distintos de una misma historia: qué sabía el Ejecutivo antes del asalto, qué estaba ocurriendo en la frontera mientras miles de personas intentaban entrar y qué hacía Marruecos al otro lado. Las tres declaraciones apuntan en una dirección que deja retratados al Ejecutivo de Sánchez y a Marruecos.
Alberto Ramón Gaitán empezó por los días anteriores. El consejero de Presidencia y Gobernación declaró que Ceuta alertó ya el 16 de julio a la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, del extraordinario incremento de las entradas. Según su testimonio, la respuesta gubernamental fue que se trataba "de un verano más".
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Gaitán llevó cifras para explicarlo. Frente a las 12, 54, 24, 71 y 113 entradas registradas en periodos equivalentes de años anteriores, en 2026 ya eran 681. Ceuta propuso además instalar una barrera de boyas, pero Interior rechazó inicialmente la medida por el riesgo de que las mallas pudieran atrapar a quienes intentasen cruzar. Acabó colocándose en agosto.
Nabila Benzina aportó la siguiente escena. La consejera de Sanidad estuvo varias veces en la frontera el 30 de julio y, ya avanzada la noche, coincidió con el entonces delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano. Según declaró, éste le aseguró que las autoridades marroquíes estaban colaborando. Lo que Benzina contemplaba sobre el terreno le decía otra cosa.
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La propia Tardón quiso saber si Pérez Triano podía estar siendo irónico. Benzina respondió que no podía determinarlo, aunque reconoció que el comentario le había resultado ofensivo. Después llegaría otra consecuencia: según relató, una ciudad con capacidad para albergar siete cadáveres tuvo que buscar acomodo para 90.
Alejandro Ramírez completó el relato desde la frontera. El vicepresidente primero ceutí declaró que aquella noche vio cinco o seis gendarmes marroquíes: uno estaba sobre una toalla mirando el teléfono, otro rezaba y un tercero, según su testimonio, ayudaba a colar inmigrantes por el mar. Los demás observaban la llegada de la multitud.
Los tres consejeros coincidieron además en describir una entrada organizada y una actitud de "absoluta pasividad y permisividad" por parte de Marruecos. Benzina sostuvo también que Marruecos rechazó hacerse cargo de cadáveres recuperados tras la tragedia, incluidos cuerpos que ya habían sido identificados.
Sus testimonios no llegan solos. El teniente coronel de la Guardia Civil Miguel Lobo declaró el lunes que había observado seis embarcaciones marroquíes la noche anterior y describió después a militares del país vecino "de brazos caídos". Un inspector jefe de la Policía Nacional sostuvo además que vio a uniformados dirigiendo personas hacia Ceuta.
Tardón acumula así testimonios sobre dos momentos distintos: las advertencias que llegaron antes del 30 de julio y lo que ocurrió después sobre el terreno. Falta determinar hasta dónde circuló aquella información dentro del Ejecutivo de Pedro Sánchez y qué decisiones provocó.
Esa es precisamente una de las preguntas que intenta resolver la investigación. Después de escuchar a Gaitán, Benzina y Ramírez, ya no se trata únicamente de reconstruir qué ocurrió en Ceuta. También de averiguar quién conocía las señales que llegaban antes del asalto y qué se hizo con ellas.