tragedia ferroviaria

La advertencia del CEO de Iryo hace 23 días que Óscar Puente ignoró y se vuelve letal tras el accidente de Urda

Fabrizio Favara alertó en el Senado de las desconexiones del sistema de señalización LZB en la línea Madrid-Andalucía y de las dificultades para reanudar la marcha de los trenes

CEO de Iryo, Fabrizio Favara

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El accidente ferroviario de Urda (Toledo), que deja ya 69 fallecidos, ha situado bajo el foco el funcionamiento de los sistemas de seguridad de la red ferroviaria española. Y hay un antecedente que ahora cobra especial relevancia: el CEO de Iryo, Fabrizio Favara, advirtió en el Senado de los problemas que provocaban las desconexiones del sistema LZB en la línea Madrid-Andalucía apenas 23 días antes de la tragedia.

El pasado 5 de octubre, el máximo responsable de la compañía italiana compareció ante la comisión del Senado que investigaba los accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), así como el estado general de las infraestructuras ferroviarias. Durante su intervención, Fabrizio Favara alertó de que las desconexiones del sistema de señalización LZB podían dejar inmovilizados los trenes y complicar la reanudación de la circulación. Una advertencia del CEO de Iryo que adquiere ahora una dimensión especial, después de que el fallo de este sistema haya aparecido en las primeras explicaciones sobre la secuencia de acontecimientos que desembocó en el accidente de Urda. La coincidencia temporal plantea interrogantes sobre si los problemas conocidos estaban siendo suficientemente atendidos y qué medidas se habían adoptado para evitar sus consecuencias.

Tras el accidente ferroviario de Urda, el ministro de Transportes, Óscar Puente, centró parte de sus explicaciones en la actuación de la persona que se encontraba al frente del centro de control de Adif en Atocha. Al mismo tiempo, restó importancia a la caída previa del sistema de señalización. Puente defendió que las caídas de sistemas informáticos pueden producirse y sostuvo que la culpa del accidente es un "error humano". Sus declaraciones han abierto un debate sobre el papel que pudo desempeñar el sistema de seguridad y sobre la actuación de los responsables humanos en la gestión de la circulación. Sin embargo, la advertencia del CEO de Iryo demuestra que las desconexiones del LZB y las dificultades operativas asociadas a ellas ya habían sido planteadas públicamente antes de la tragedia.

La comparecencia del CEO de Iryo se produjo en una comisión parlamentaria dedicada precisamente a analizar la seguridad ferroviaria y el estado de la red. Que una compañía afectada por el accidente hubiera advertido 23 días antes de las dificultades relacionadas con el sistema de señalización convierte aquella intervención en un antecedente relevante para la investigación. La cuestión central es determinar si las desconexiones mencionadas por Fabrizio Favara guardan relación técnica con el fallo registrado antes del accidente de Urda y, en caso afirmativo, qué responsabilidades corresponden a cada uno de los actores implicados. Para responder será necesario conocer los registros técnicos, la secuencia exacta de los acontecimientos y las decisiones adoptadas por los responsables de la infraestructura y de la circulación. Por ahora, la advertencia del 5 de octubre constituye un dato que los investigadores deberán analizar, y deja también tocado el relato de Óscar Puente de atribuir a "un error humano". 

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