Sánchez admite que la confianza en la alta velocidad está "quebrada", pero mantiene a Puente al frente de Transportes

El presidente reconoce que "no es asumible" sufrir dos tragedias ferroviarias en un año y promete soluciones mientras el PP exige el cese inmediato del ministro.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page Carlos Lujan

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reconocido este viernes que la confianza en el sistema de alta velocidad español está "quebrada" después de los dos graves accidentes ferroviarios registrados este año. Una admisión que llega tras la tragedia de Urda (Toledo), que ha dejado al menos 69 fallecidos, y en medio de una creciente presión política para que el ministro de Transportes, Óscar Puente, abandone su cargo.

Durante su comparecencia posterior a la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), Sánchez ha admitido la gravedad de la situación que atraviesa la red ferroviaria española y ha prometido adoptar medidas para recuperar la confianza de los ciudadanos.

"Hay una confianza quebrada en el sistema de alta velocidad en nuestro país, y la labor del Gobierno no es solamente hacer el diagnóstico, conocer cuáles son las causas, sino ofrecer soluciones para que una tragedia de esta magnitud no vuelva a suceder", ha asegurado el jefe del Ejecutivo.

Sus palabras llegan después de que España haya sufrido dos accidentes ferroviarios de gran magnitud en apenas nueve meses. El primero tuvo lugar en Adamuz (Córdoba), en enero, donde fallecieron 46 personas, mientras que el segundo se produjo este miércoles en Urda, con un balance provisional de 69 víctimas mortales.

"No es asumible para un país como España, con un sistema de alta velocidad tan potente como el que tenemos, sufrir dos accidentes de estas características y de esta magnitud en un año", ha manifestado Sánchez.

Pese a reconocer esta pérdida de confianza, el presidente no ha detallado durante su intervención nuevas inversiones, modificaciones de los protocolos de seguridad ni actuaciones específicas sobre las infraestructuras ferroviarias. Su compromiso se ha centrado en esclarecer las causas del accidente y plantear soluciones para impedir que vuelva a repetirse una tragedia semejante.

La investigación continúa abierta para determinar las circunstancias que provocaron el choque de los trenes en Urda. Sánchez también ha señalado la dimensión internacional del siniestro, al explicar que entre las víctimas habría personas de hasta 27 nacionalidades diferentes.

Mientras tanto, la presión política sobre Óscar Puente continúa aumentando. El Partido Popular ha endurecido sus exigencias y su portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, ha advertido este viernes de que el ministro "no debería llegar al martes", en referencia a su próxima comparecencia ante el Congreso.

"Hay que hablar de responsabilidades políticas porque este país está en shock, está herido y no es normal lo que está viviendo España", ha declarado Muñoz durante una entrevista en Radio Nacional de España.

Los populares consideran que la magnitud de la tragedia exige responsabilidades que no pueden limitarse a los resultados de la investigación técnica. Por ello, reclaman que Puente presente su dimisión o que sea el propio Sánchez quien ordene su cese.

Sin embargo, el presidente mantiene por ahora su respaldo al titular de Transportes, pese a reconocer públicamente la pérdida de confianza en el sistema ferroviario. El ministro tiene previsto comparecer este viernes en la sede de su departamento para informar sobre el avance de las investigaciones y ofrecer explicaciones sobre las circunstancias del accidente.

Puente también deberá acudir al Congreso el próximo martes, donde tendrá que responder a las preguntas de los grupos parlamentarios sobre la tragedia y el funcionamiento de los mecanismos de seguridad ferroviaria.

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La admisión de Sánchez se produce en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo, que afronta las exigencias de esclarecer las causas de los siniestros y explicar qué medidas se habían adoptado para garantizar la seguridad de la red ferroviaria antes de que se produjeran los accidentes.