Alarma en los aeropuertos europeos: una docena de aviones aterrizan de emergencia por amenazas de bomba
Francia, Italia y Bulgaria activan sus dispositivos de seguridad ante una nueva oleada de alertas que se suma a las registradas en los últimos días, todas ellas falsas hasta el momento.

Avión de la aerolínea Wizz Air, afectada por las amenazas de bomba registradas en Europa. Alberto Lo Bianco
La seguridad aérea europea vuelve a estar bajo alerta. Cinco aviones de pasajeros se han visto obligados a realizar aterrizajes de emergencia en distintos aeropuertos de Europa tras recibir amenazas de bomba, una sucesión de incidentes que ha movilizado a los servicios de seguridad y a las autoridades aeroportuarias de varios países.
Los episodios más recientes se han registrado en Bulgaria, Italia y Francia, donde las aeronaves han tenido que modificar sus planes de vuelo para someterse a los correspondientes protocolos de seguridad. La acumulación de amenazas en apenas unos días ha generado una situación de especial vigilancia en el tráfico aéreo europeo.
En Bulgaria, tres aviones han tenido que aterrizar de emergencia después de que se notificaran posibles amenazas de bomba. Las autoridades han activado los procedimientos de seguridad previstos para este tipo de situaciones.
En Italia, un avión que cubría la ruta entre Helsinki y Roma ha tenido que ser escoltado por efectivos de la Fuerza Aérea italiana hasta el aeropuerto de la capital. La intervención militar se ha producido como medida preventiva ante la alerta recibida durante el trayecto.
El quinto incidente ha afectado a un vuelo que viajaba de Dublín a Roma. En este caso, la aeronave ha sido desviada a la base aérea francesa de Évreux, donde ha aterrizado para permitir la intervención de los servicios de seguridad.
Estos cinco episodios se producen después de una cadena de amenazas similares que ya había obligado a modificar operaciones aéreas durante los primeros días de noviembre.
El pasado 3 de noviembre, cuatro vuelos europeos estuvieron afectados por avisos de bomba. Dos de ellos tenían como destino Varsovia y procedían de Londres y Copenhague. Otro cubría la conexión entre Mánchester y Murcia, mientras que el cuarto llegaba a Bulgaria procedente de Israel.
La situación tampoco fue diferente el 2 de noviembre, cuando un avión de la compañía húngara Wizz Air que realizaba el trayecto entre Londres-Luton y Sofía tuvo que interrumpir su ruta y aterrizar en Budapest después de recibir una amenaza.
En los incidentes anteriores no se localizaron explosivos ni elementos que confirmaran la existencia de un peligro real. Tampoco se registraron daños, por lo que las alertas terminaron siendo falsas.
No obstante, la repetición de estos episodios está obligando a activar protocolos de emergencia en distintos puntos de Europa, con desvíos de aeronaves, intervención de las fuerzas de seguridad y alteraciones en las rutas inicialmente previstas.
Las informaciones publicadas este jueves confirman además que el avión desviado a Francia transportaba a 151 pasajeros y seis tripulantes, que fueron puestos a salvo mientras los artificieros inspeccionaban el aparato.
Por el momento, no se ha determinado quién está detrás de esta sucesión de amenazas ni si existe una conexión entre los distintos incidentes. Las autoridades mantienen las comprobaciones para descartar riesgos y esclarecer el origen de los avisos.