Sánchez vuelve a huir de Valencia: no estará en el funeral de Estado por los fallecidos de la DANA

Valencia no le trae buenos recuerdos a Sánchez. No por remordimientos de conciencia derivados de su dejación de funciones en la DANA, negándose a asumir las riendas de la situación, como era pertinente e incluso obligatorio

El presidente del Gobierno y secretario general, Pedro Sánchez, y la Ministra de Universidades, Diana MorantEuropa Press

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Los Reyes van a presidir este lunes en Valencia el funeral por las más de 220 víctimas de la riada que el pasado 29 de octubre asoló diferentes municipios de la provincia de Valencia, además de otros de Castilla-La Mancha y Andalucía. En ese funeral en la catedral de Valencia a las 7 de la tarde estará el presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y otros presidentes regionales, pero no estará Pedro Sánchez ni ningún otro miembro del Gobierno tal y como se puede comprobar en la Agenda oficial del Gobierno. Ausencia total del Ejecutivo que de momento nadie ha explicado porque resulta bastante inexplicable e inexcusable.

Valencia no le trae buenos recuerdos a Sánchez. No por remordimientos de conciencia derivados de su dejación de funciones en la DANA, negándose a asumir las riendas de la situación, como era pertinente e incluso obligatorio. Es complicado creer que el presidente del Gobierno tenga remordimientos. Así que si no tiene buenos recuerdos de Valencia es porque de allí salió huyendo hace unas semanas, cuando visitaba Paiporta junto a los Reyes y Carlos Mazón.

Todos sufrieron la ira de los vecinos, pero solo uno se escapó de allí en su coche oficial. Dijeron que Sánchez había sufrido una agresión y que el servicio de seguridad le obligó a marcharse de allí. Nunca se probó. Sea como fuere, el caso es que los Reyes y Mazón aguantaron el chaparrón con valentía, asumiendo un riesgo indudable para su integridad física. Las comparaciones son odiosas y Sánchez salió muy mal parado.

El presidente del Gobierno no olvida. A los ególatras ese tipo de humillaciones les sienta especialmente mal. Por eso Sánchez tuvo un intercambio dialéctico con el Rey a gritos, reprochándole que se hubiera quedado en Paiporta, dejándole a él como un cobarde a la fuga. Es difícil saber si esos malos recuerdos unidos a cierto rencor y a la posibilidad de llevarse una pitada de época, son lo que le han llevado a faltar al funeral. Sin olvidarnos de se trata de una ceremonia religiosa y este Gobierno y su presidente sienten fobia por cualquier cosa que tenga que ver con la Iglesia.