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Todo empezó en un Peugeot 407

José Luis Abalos, Adriana Lastra, José Félix Tezanos, Santos Cerdán y Alfonso Gómez de Celis, bajo una imagen de Pedro Sánchez, en 2017.

José Luis Abalos, Adriana Lastra, José Félix Tezanos, Santos Cerdán y Alfonso Gómez de Celis, bajo una imagen de Pedro Sánchez, en 2017.

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Todo comenzó el año 2016 y con un Peugeot 407 en el que Pedro Sánchez, en compañía de José Luis Ábalos, Koldo y Santos Cerdán, se propuso alcanzar la secretaría general del PSOE tras tener que dimitir por la guerra que se desató en el partido.

Realmente en esa época se dijeron muchas frases que reflejaban la desconfianza que despertaban las maneras de comportarse del actual presidente del gobierno y que en la actualidad nadie se atreve a decir por miedo. Sin duda, en esa época empezó a gestarse el virus de la corrupción que corroe las entrañas del actual partido socialista y en consecuencia del gobierno.

En ese sentido, fueron premonitorias las palabras que Rubalcaba lanzó contra su sucesor: “A Sánchez le gusta chapucear”. Con una simple frase definió lo que iba a ser la aportación del inquilino de la Moncloa a la política española desde 2016 hasta la actualidad. Las chapuzas, algunas cómicas otras peligrosas, que, sin duda, se fueron planificando en el Peugeot de 2016 entre los cuatro pasajeros, son las que se están investigando en los juzgados españoles al reconvertirse en presuntamente delictivas.

Hoy en día, los ocupantes del Peugeot son los que están protagonizando la actualidad informativa tanto política como judicial. Ya fue toda una declaración de intenciones que Ábalos fuera el que defendiera la moción de censura contra el gobierno de Rajoy con la que el grupo del Peugeot alcanzó el poder en 2018. Pero lo más significativo fue que su discurso girara en una idea: “la corrupción”. Y sin duda la corrupción está siendo la frase que más está identificando al gobierno que se gestó en dicho Peugeot-407.

A medida que el Peugeot ha ido circulando, ha ido incorporando a diversos pasajeros convertidos en colaboradores necesarios. Estamos conociendo al fiscal general García Ortiz, a su antecesora Lola Delgado, a Marlaska, a los Óscar López y Puente, a María Jesús Montero, al Tito Berni y a Ángel Víctor Torres, entre otros pasajeros ilustres, todos ellos verdaderos escudos humanos de los ocupantes del vehículo donde se gestó el actual PSOE.

Muchos de los personajes que se han ido añadiendo al núcleo inicial han ido superando el pasado de corrupción del propio socialismo patrio, así al saqueo de los ERES de Andalucía y de los fondos de los huérfanos de la Guardia Civil, hemos pasado al saqueo de los fondos públicos en la compra de mascarillas en la pandemia de la COVID-19 e incluso del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, con su presidenta investigada por emplear el dinero de la investigación contra el cáncer en viajes, obras de arte y sobresueldos.

Igualmente se ha superado al viejo PSOE que utilizaba la imagen de un dóberman para atacar a la oposición para pasar a un sistema más sofisticado de destrucción del contrario, que es la utilización de la información reservada que se posee en la Fiscalía General del Estado, contraviniendo sin pudor alguno la ley, convirtiendo a quien tiene que perseguir el delito en un delincuente al servicio del poder.

"Fueron premonitorias las palabras que Rubalcaba lanzó contra su sucesor: “A Sánchez le gusta chapucear”

También el clan del Peugeot ha evolucionado el sistema de defensa para el caso que la corrupción transcienda a la opinión pública, así pues se ha acuñado la frase “la culpa es de la fachosfera, de los jueces fachas y de los que se dedican a fabricar bulos y tirar fango”. Siempre que se descubre un escándalo la respuesta es la misma: “bulo y fango”, cuando este es de tal magnitud que la prensa se hace eco se acusa a la “fachosfera” y si se judicializa se señala a los jueces “fachas”. Y así se “chapotea” hasta el siguiente escándalo, como profetizó Rubalcaba.

Este Peugeot 407, circulando por las carreteras en el año 2016 de sede en sede socialista, fue inoculando el sanchismo por las venas y arterias del PSOE, provocando la actual situación de parálisis política y ética que sufre España en el que toda la acción del gobierno está dirigida a ser una coartada para justificar a Sánchez y su ansia de permanecer el poder a toda costa y por encima de todo.

Pero lo más triste es que, como escribió Jacinto Benavente, “lo peor de los malos es obligarnos a dudar de los buenos”, que ya es la situación a la que nos está conduciendo la “banda del Peugeot”, y si los ciudadanos empiezan a dudar, no distinguiendo los buenos de los malos, podemos ir diciendo adiós a nuestra democracia.

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