ENFOQUES DEL DIRECTOR

Peores personajes de 2024: Ábalos, el presunto corrupto que no sabía nada

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José Luis Ábalos merece sin duda alguna ingresar en el selecto club de los peores personajes de 2024, como presunto cabecilla o cerebro de la 'koldotrama', la red de corrupción que se instaló en el Ministerio de Transporte durante su mandato y desde ahí operó en otros ministerios y administraciones públicas.

Su caída a los infiernos ha sido repentina y fulgurante. De la noche a la mañana Pedro Sánchez le destituyó como ministro y a partir de ahí cayó en desgracia. El que era mano derecha del presidente del Gobierno y número 3 del PSOE se vio de repente inmerso en este caso de corrupción, perdió todos sus cargos, fue apartado del partido y dio con sus huesos en el Grupo Mixto. Se quedó solo, como él mismo ha dicho, sin chófer y sin secretaria, el pobre. El Gobierno y el PSOE le ha dado la espalda, se ha apartado de él como de la peste. Ha pasado de ser el todopoderoso José Luis Ábalos al "esa persona de la que me habla".

Él lo niega todo, por supuesto, desde los pagos en especie a sus novias, hasta las mordidas de la trama, pasando por su supuesta fortuna en República Dominicana. En su declaración ante el juez del Tribunal Supremo que le investiga se presentó a sí mismo como San José Luis. No ha hecho nada, nada malo, claro. No sabía nada. Aldama miente y la culpa de todo es de Koldo García su asesor que, dice él, tejió en la sombra esa red corrupta. Más que un asesor un asistente, dijo hace poco Ábalos. Un asistente como pocos se han visto, el portero de puticlub más listo del mundo, capaz de engañar a su jefe, el ministro Ábalos.

A pesar de que Ábalos niega todas las acusaciones, el juez de la Audiencia Nacional que empezó a investigar el 'caso Koldo' ha visto indicios de todo lo contrario y los informes de la UCO al respecto tres cuartos de lo mismo. Por eso le ha enviado el caso al Supremo, porque el exministro está aún aforado. Y el Supremo acaba de ponerse manos a la obra.

Por supuesto, a Ábalos le asiste la presunción de inocencia, pero lo que sabemos hasta ahora hace pensar que no saldrá indemne de todo esto, ni mucho menos. Lo que no se sabe es hasta qué punto él mismo en algún momento podría decidir implicar a otros ministros o altos cargos del PSOE. Es probable que más de uno ahora esté temblando ante esa posibilidad que, de momento al menos, no se ha materializado. Pero Ábalos es imprevisible y a medida que él mismo se sienta más y más acorralado por los jueces es probable que cambie de actitud. Desde luego él sabe mucho y seguramente podría contar mucho.