la mirilla

El autócrata Sánchez que tiene miedo a los pitos

Pedro Sánchez, con crespones negros en las banderas por la muerte del Papa Francisco.A. Perez Meca

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¿Se imaginan lo que sería para Pedro Sánchez verse pitado por miles de españoles en la plaza del Vaticano delante de toda la élite de mandatarios mundiales? No le demos más vueltas: este es el gran motivo por el que el mandamás socialista no estará en Roma el sábado en la despedida del Papa Francisco. 

Inexplicable y, por eso no lo explica, y lo esconde tras un manto de normalidad. La normalidad sanchista. Mejor, opino. España va a estar perfectamente representada por su jefe de Estado, el Rey Don Felipe, la Reina, dos vicepresidentas, un ministro y el jefe de la oposición. Sánchez, por sus deméritos y por sus miedos no puede salir de La Moncloa. Vive en su búnker.

Estamos ante un presidente que está borrando tanto las líneas de lo que debe ser el respeto institucional, que acaba de consumar su amenaza de gobernar sin el Parlamento. Como no le dan los números, según sus intereses partidistas, rompe con la división de poderes, desprecia a las Cortes, es decir, al pueblo español, y se saca de la chistera un aumento del gasto militar de más de 10.000 millones sin someterlo al control del Congreso de los Diputados. Los usos democráticos no van con este presidente. La Constitución para Sánchez es variable hasta que suene a lo que a él le interesa. Cambia la Ley a su gusto sin contar con el Legislativo. Se comporta como un autócrata.

La democracia española cada día está más desdibujada. La división en bloques insalvables de los españoles permite al inquilino monclovita alargar su estancia en Palacio hasta que no tenga más remedio que abrir las urnas. Pero, Sánchez debe vivir en una continua fuga. Se refugia tras su muro, en el que sólo se mueven los suyos, cada vez menos. Es la consecuencia de tener de presidente a alguien que no ganó las elecciones y se compró el cargo pactando con los ex de ETA y el fugado de la Justicia Puigdemont. Todo muy normal.

A. M. BEAUMONT