enfoques del director
El hermano de Pedro Sánchez será juzgado, pero queda la pregunta clave: ¿quién es la X del caso?
El hermanísimo, David Sánchez Pérez-Castejón, irá a juicio, por los delitos de tráfico de influencias y prevariación, los mismos por los que también se juzgará a Miguel Ángel Gallardo, el líder del PSOE y presidente de la Diputación de Badajoz, y a otras cuatro personas. Gallardo y 'el batutas' se enfrentan a penas de cárcel de 3 años y en el caso del socialista a 15 años de inhabilitación para ejercer cargo público.
La jueza que los envía a juicio ve "claros indicios de criminalidad". Todo indica que David Sánchez se benefició de un puesto de trabajo creado para él, disfrazado de oferta pública de empleo. Ahora será un tribunal, está por ver si uno ordinario o si el caso se eleva al TSJ de Extremadura -por aquello del aforamiento apresurado y forzado de Gallardo- el que decidirá si son culpables o inocentes.
Eso lo sabremos en unos meses, pero quedará en el aire la pregunta clave, la que tiene mayor relevancia policía. ¿De quién partió la idea de crear un puesto de trabajo para David Sánchez en la Diputación de Badajoz? ¿Quién fue el autor intelectual?
Repasemos los hechos. David Sánchez, el autor de 'La danza de las Chirimoyas' no tenía actividad política alguna, era un músico de poco éxito que además vivía fuera de España, cursando un máster tras otro a sus 40 años y sin oficio ni beneficio estables. Que sepamos no tenía relación alguna con Badajoz ni conocía a Gallardo. Es evidente que el presidente de la Diputación no se levantó un buen día pensando en crear un puesto de trabajo a un señor al que ni conocía.
Alguien se lo tuvo que proponer, sugerir, pedir y ordenar, no lo sabemos. De alguien tuvo que surgir la idea. Y ese alguien, usando un poco el sentido común, no puede ser otro que su hermano Pedro Sánchez. No parece haber muchas explicaciones racionales más. ¿Es Pedro Sánchez la X del 'caso hermanísimo'? No lo sabemos y tampoco se está investigando ni se va a juzgar eso. Pero es indiscutible que si bien no habrá reproche penal para Sánchez, Pedro, por las actividades de su hermano Sánchez, David, sí tiene un claro alcance político.
Ya no cuela eso de que es una cacería contra el presidente del Gobierno. Demasiados jueces, demasiados casos, como para creerse esa patraña. Este caso, en una España normal, la España pre Pedro Sánchez, tendría repercusiones políticas. El señor X del caso no debería irse de rositas.