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El PSOE no tiene solución: ni Page ni Susana Díaz tienen valor para dar un paso al frente

Solo hay una respuesta: el miedo a perder su escaño de senadora y su sueldo. Díaz, como Page, prioriza su supervivencia política sobre cualquier principio.
Ni Page, ni Díaz, ni nadie. No hay un solo socialista dispuesto a arriesgar

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El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page

(Foto de ARCHIVO) El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-PageEuropa Press

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El PSOE está atrapado en una parálisis que lo condena a la irrelevancia. Pedro Sánchez ha tejido una red de lealtades y temores que inmoviliza a sus barones. Ni Emiliano García-Page ni Susana Díaz, los nombres que resuenan como posibles contrapesos, tienen el coraje para desafiarlo. En el Comité Federal del sábado, Page alzó la voz, pidió elecciones o una cuestión de confianza, pero no pasó de ahí. Sus quejas no son rebeldía, sino una estrategia de supervivencia electoral. En Castilla-La Mancha, enfrentarse a Sánchez le granjea simpatías entre un electorado hastiado del sanchismo. Pero no nos engañemos: Page podría hacer más. Bastaría con que cuatro diputados de su región votaran en contra en una moción de censura para enterrar el sanchismo. El riesgo, claro, es alto, y Page no se atreve.

Susana Díaz, por su parte, es un caso aún más sangrante. Informaciones periodísticas han destapado cómo Ferraz, es decir, Sánchez, amañó las primarias andaluzas que Juan Espadas le ganó. La inclusión masiva de afiliados en puntos estratégicos fue clave, según estos relatos. Díaz, archienemiga de Sánchez, sabe de primera mano cómo opera el aparato sanchista. En una entrevista reciente, afirmó que las primarias nacionales que le disputó a Sánchez no fueron limpias, denunciando “cosas feas”. Sin embargo, hace apenas unos días, con las pruebas del supuesto amaño en Andalucía y su propio convencimiento sobre las irregularidades pasadas, Díaz tuvo la osadía de declarar que está “convencida” de que Sánchez “no sabía nada” de las maniobras de sus hombres de confianza, José Luis Ábalos y Santos Cerdán. ¿Cómo se explica esta contradicción? Solo hay una respuesta: el miedo a perder su escaño de senadora y su sueldo. Díaz, como Page, prioriza su supervivencia política sobre cualquier principio.

Ni Page, ni Díaz, ni nadie. No hay un solo socialista dispuesto a arriesgarlo todo por España, por derribar a Sánchez. El PSOE, atrapado en sus propios cálculos y cobardías, no tiene solución.

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