enfoques del director
Pedro Sánchez comienza su ofensiva total para conservar el poder: nueva y grave cesión a Cataluña
Pedro Sánchez va a morir matando. Eso está claro. Va a quemar todas sus naves antes de dejar La Moncloa. El problema es que para ello está dispuesto a hacer lo que sea. Y cuanto más débil está, más acorralado por la corrupción y por los burdeles de su suegro se encuentra, más peligroso se vuelve, más dispuesto a ceder.
Este lunes tenemos ya un ejemplo: el Gobierno cede a Cataluña la recaudación de todos los impuestos, crea una Hacienda catalana y, de paso, rompe la caja común. La excepcionalidad con Cataluña es un agravio en sí misma para las demás regiones. Debe de ser que Castilla y León o Andalucía o Galicia o Madrid o cualquier otra es de peor condición que Cataluña. Además, algo muy fácil de entender incluso para esos votantes sanchistas impermeables a la realidad: si a Cataluña le llega más dinero, a las demás comunidades autónomas les llegará menos. Es de cajón, no hay vuelta de hoja.
Lo que si hay es vuelta de tuerca, porque esta nueva cesión no es ni mucho menos la meta sino una etapa más en el camino. De hecho, desde Junts ya han salido a decir que este nuevo modelo exclusivo para Cataluña no es suficiente ni por lo más remoto. No quieren medias tintas, quieren un sistema definitivo, la independencia económica de Cataluña que siente las bases para la independencia política en el futuro más próximo posible. Y saben que es ahora o nunca, que el Sánchez al que mantienen en La Moncloa apuntalado y en riesgo de derrumbe es el Sánchez más débil y más proclive a ceder. Más aún, habría que decir.
Si Sánchez siempre ha sido un cáncer político y un peligro para España, ahora mismo lo es muchísimo más. Los próximos meses van a ser clave. Hay que ver quién corre más. Si la UCO con sus informes demoledores o Sánchez con sus cesiones inasumibles a sus socios separatistas. En esa carrera contra el reloj nos jugamos buena parte del futuro de este país.