El pánico escénico de Netanyahu


Pedro Sánchez y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu

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Hace bien RTVE en amenazar a Netanyahu, con retirarse del festival Eurovisión si participa Israel, porque la política internacional tiene sus foros serios —la OTAN, la ONU, el G-20—, pero ninguno con el nivel de riesgo reputacional de Eurovisión.

No es difícil imaginar a este señor capaz de arrasar sin un pestañeo todo lo que se le pone por delante, aterrorizado y temblando como un sismógrafo ante la posibilidad de que cunda el ejemplo y que, tras España, también le planten cara Portugal, Lituania o San Marino. Sobre todo San Marino, cuya delegación suele estar compuesta básicamente por un cantante que vive en Italia y se viste en el Primark de Bolonia. Ahí sí que le han dado aunque disimule. Por fuera seguirá poniendo cara de tahúr profesional a punto de arrasar en un bingo de jubilados, pero seguro que en su interior ha empezado a surgir la duda de si merece la pena seguir adelante ante tamaña amenaza.

Aquí mientras tanto, el anuncio de la retirada es recibido con un entusiasmo patriótico que no se veía desde que Chanel quedó tercera. El gobierno lo plantea como un acto de resistencia, pero el pueblo sabe la verdad: se trata de la primera vez en la historia en que España consigue generar drama eurovisivo sin haber tenido que pasar por el bochorno anual de quedar como Cagancho en Almagro.

Sea como fuere, nadie puede negar que la estrategia es brillantísima, porque si hay algo capaz de doblarle las rodillas a un político endurecido por décadas de conflictos, no es la geopolítica, ni las sanciones económicas, ni siquiera el juicio de la Corte Penal Internacional: es la perspectiva de que España le cierre la puerta al mayor circo musical de Europa. Ya solo queda que Ada Colau sortee el bloqueo marítimo israelí al que está sometida la costa de la Franja de Gaza y consiga burlar el control de Egipto, que no permite el libre acceso ni por tierra ni por mar, para que los palestinos puedan respirar tranquilos. Lástima que no se nos haya ocurrido antes. ‎