Begoña Gómez deja a Sánchez en una situación imposible: saltan todas las alarmas en Moncloa

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A Pedro Sánchez le ha pillado en Nueva York la decisión del juez Peinado de que un jurado popular juzgue a Begoña Gómez. Le ha pillado en plena madrugada, en la ciudad que nunca duerme. Pura poesía. Lo que iba a ser su semana triunfal envuelto en la bandera palestina para deleite de los progres del mundo entero ha quedado finalmente en una semana de pasión. Ayer su hermano, procesado por la Audiencia de Badajoz que le señala a él como la mano que mece la cuna. Hoy su esposa, a la que el juez Peinado sentará en el banquillo y el pueblo, un jurado popular, decidirá. No hay nada más progre que eso. Pura poesía también.

El caso es que Sánchez se ha visto obligado a suspender dos entrevistas, en CNN y en Bloomberg, no vaya a ser que le pregunten por su familia, por la corrupción que le rodea, en definitiva. Es inédito que una mujer de un presidente europeo se siente en el banquillo por un delito penal. Y más inédito aún es que el presidente siga en La Moncloa como si nada.

Al menos de puertas para fuera porque lo cierto es que este asunto ha hecho saltar todas las alarmas en La Moncloa. Estamos ante un punto de inflexión. Alguien tiene que hacerle ver a Sánchez su situación real, que no es precisamente que sea víctima de un complot de jueces, políticos y periodistas fachas. Su realidad es la de un presidente con múltiples casos de corrupción a su alrededor que afectan a sus más próximos, familiares como Begoña y su hermano, y políticos, como su número dos, Ábalos, y el sucesor de Ábalos, Cerdán. Y su fiscal general también. 

Su situación real es también la de un presidente solo, sin mayoría parlamentaria que respalde a su Gobierno, sin capacidad de aprobar presupuestos y sin capacidad, en definitiva, de gobernar. ¿Puede resistir en el Poder? Sí, puede. ¿Debe? Obviamente no, por muchos motivos. El principal es que España y los españoles no merecemos tener un Gobierno inoperante y paralizado. Otro motivo, este de consumo interno para el propio PSOE, es de mero cálculo electoral. Los próximos meses van a ser un calvario para él en todos los frentes, político y judicial. El desgaste del PSOE va a ser mayor. Por mucho que intente frenarlo ondeando una enorme bandera palestina y con el CIS y TVE manipulando a conciencia, no va a ser posible evitar el desplome progresivo. 

Para un presidente normal, que no solo pensara en sí mismo, quizás la decisión sería cortar la hemorragia cuanto antes y convocar elecciones para perder, sí, pero para evitar una debacle. Eso pensando en el PSOE, pero Sánchez vela por sí mismo y está en una huida hacia adelante. Por supuesto no vela por los españoles, pero ni siquiera por los intereses de su propio partido. Solo piensa en cómo pasará él a la historia. Y la foto es cada vez mas oscura.