editorial
La mano negra de Sánchez llega a las cloacas del PSOE: un fiscal le acusa
"La situación hay que revertirla caiga quien caiga y eso es lo que ha dicho el presidente". Palabras que, de ser ciertas, no dejan margen a la duda: Sánchez, desde la Moncloa, orquestó una operación para interferir en causas judiciales
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ly a vicepresidenta primeraMaría Jesús Montero
En las profundidades más turbias del PSOE, donde las cloacas del poder socialista acumulan décadas de podredumbre, ha emergido una denuncia que ilumina con crudeza la sombra alargada de Pedro Sánchez. El fiscal Ignacio Stampa, uno de los guardianes más implacables de la justicia en el caso Villarejo, ha destapado en un escrito explosivo cómo la "fontanera" del partido, Leire Díez, y el empresario Javier Pérez Dolset actuaron bajo órdenes directas del presidente para "limpiar sin límite" las imputaciones que acechan a su entorno. No es un rumor de pasillo, sino un testimonio detallado que remite a la Fiscalía Superior de Madrid y que ya ha activado una investigación judicial en el Juzgado de Instrucción 9.
El 7 de mayo de 2025, en una reunión de tres horas que olía a soborno y a tráfico de influencias, Díez se presentó ante Stampa como la emisaria del PSOE, avalada por Santos Cerdán, secretario de Organización. Pero el golpe de efecto llegó cuando Pérez Dolset confesó el detonante: la imputación de Begoña Gómez, esposa de Sánchez. "Cuando salió la imputación de Begoña, Leire le llamó porque el presidente había dado orden de limpiar sin límite", relató el fiscal en su denuncia. Y remató: "La situación hay que revertirla caiga quien caiga y eso es lo que ha dicho el presidente". Palabras que, de ser ciertas, no dejan margen a la duda: Sánchez, desde la Moncloa, orquestó una operación para interferir en causas judiciales sensibles, desde el caso Begoña hasta el laberinto de Villarejo, pasando por intentos de archivar expedientes contra altos cargos socialistas.
Esta no es una anécdota aislada, sino el enésimo capítulo de un guion mafioso que Sánchez ha perfeccionado en siete años de Gobierno. Recordemos las denuncias previas del fiscal José Grinda, quien también sufrió presiones de Díez para obtener datos comprometedores contra el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón. O las sombras que ahora salpican al fiscal general Álvaro García Ortiz y al ministro Félix Bolaños, presuntos cómplices de esta red de favores y silencios. El PSOE, que se erige en paladín de la democracia, ha convertido la Fiscalía en un apéndice de su maquinaria electoral, violando el principio de separación de poderes con una audacia que roza el golpe de Estado blando.
La grabación "bomba" que Stampa debe aportar al juez en diez días podría ser el detonante final. Es hora de que el Congreso, la Justicia y la ciudadanía exijan dimisiones inmediatas. Sánchez no es solo el beneficiario de estas cloacas; es su arquitecto. Si no actuamos, la democracia española se ahogará en sus propias aguas residuales.