Sánchez y su falso feminismo de salón: le estalla en la cara
El asunto de Paco Salazar pone contra las cuerdas a Pedro Sánchez por uno de sus flancos más débiles. Es verdad que el presidente del Gobierno ha tenido en el voto femenino uno de sus principales puntales. Ahora lo intenta recuperar en el peor momento electoral de su historia.
España
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Enrique Martínez Olmos
Y no es que Pedro Sánchez haya sido nunca un líder carismático y arrollado. No en vano es el único presidente del Gobierno en la actual democracia que jamás ha ganado de una forma clara unas elecciones generales, pero es verdad que ha tenido épocas en las que el voto femenino le era muy favorable.
Lo de Paco Salazar lo pone contra las cuerdas porque este hombre, que ha formado parte de su núcleo duro, como Ábalos y Koldo, otros dos 'machirulos', ha intentado ser rehabilitado después de haber sido apartado por varias denuncias sobre su comportamiento abusivo con algunas mujeres.
La indignación cunde entre las filas femeninas del propio PSOE, filas en las que hay un feminismo sincero muy lejano al eterno postureo de Pedro Sánchez. Resulta al final que Sánchez, el feminista, se rodeó de tipos como Salazar, Ábalos y Koldo, iban en su paquete básico, aquel Peugeot olía demasiado a 'machirulo' ibérico como para luego querer disimular con las más preciadas esencias del feminismo más avanzado. Lo de Sánchez, lo mires por donde lo mires, no cuela.