Cuando señalizar una avería también señala a la víctima
Balizas V16
Desde que se anunció su obligatoriedad, las ya famosas balizas V16 no dejan de ser motivo de polémica: que si no se ven lo suficiente, que si es un gasto más que no siempre funciona…
Ahora resulta que además son una perita en dulce para grúas pirata y para asaltadores de caminos gracias al mapa interactivo público que permite a todo hijo de vecino saber en tiempo real dónde hay uno de estos artefactos activados y por lo tanto, un conductor indefenso tirado en una cuneta sin posibilidad de pedir socorro en caso de ser víctima de un desaprensivo. Un chollo, vamos.
El problema no es menor. En el momento de escribir este artículo veo que hay, por ejemplo, un vehículo tirado como una colilla en la N 322 entre Villatoya y Alborea y en mitad de la nada. Y como yo, cualquiera.
¿Qué la baliza tiene ventajas?: sí, sobre todo en caso de catástrofes como la de la dana de Valencia, aunque en esos casos lo ideal sería que estuviera conectada directamente a la Guardia Civil, pero de momento, teniendo en cuenta que hay situaciones en las que no son visibles y hay que seguir poniendo el triángulo, que fuera de España no sirven de nada, que sin ton ni son se ha anulado la homologación de unas cuantas marcas que se han estado vendiendo (y cobrando) como tales y que para colmo son un señuelo para estafadores y mangantes, imponernos su uso bajo amenaza de multa es, cuanto menos, una decisión precipitada y poco sensata de la que, como siempre, quien saca un rendimiento nada desdeñable es Hacienda que teniendo en cuenta el número de vehículos obligados a guardar uno en su guantera – unos 25 millones – se lleva del Iva del artilugio en cuestión una cantidad que ronda los 160 millones de euros, que como regalito de Reyes para las arcas del Estado no está nada mal