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Sánchez cede el 'cuponazo' a Cataluña para contentar a ERC, pero hunde al PSOE en Aragón

Pedro Sánchez saluda a Oriol Junqueras

Pedro Sánchez saluda a Oriol Junqueras

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Pedro Sánchez vuelve a ceder ante el independentismo catalán, esta vez con un 'cuponazo' que garantiza a Cataluña no aportar al Estado más de lo que recibe, corrigiendo un supuesto déficit fiscal de 5.000 millones de euros anuales mediante el principio de ordinalidad. Además, traspasa la gestión total del IRPF a la Agencia Tributaria Catalana, elevando su recaudación de 5.000 a 25.000 millones. Este pacto con ERC, que se va a sellar este jueves en una reunión con Oriol Junqueras en La Moncloa, busca consolidar el apoyo de los republicanos, que se tambalea por casos de corrupción en su entorno y la inestabilidad política.

La estrategia de Sánchez es doble: contentar a ERC para asegurar su respaldo hasta 2027 en los Presupuestos y la legislatura, y de paso meter presión a Junts. Al demostrar que él vela más por el bienestar de Cataluña que nadie, deja en evidencia a los de Puigdemont, quienes le niegan el pan y la sal con bloqueos constantes. Junts, fiel a su radicalismo, rechaza el acuerdo y exige un concierto económico pleno como el vasco, acusando a ERC de conformarse con ser una mera "gestoría".

Pero este trato de favor genera un agravio comparativo intolerable para el resto de España. Madrid y Baleares, las regiones que más aportan a la caja común, seguirán financiando la solidaridad territorial, mientras Cataluña se beneficiará de menos contribuciones y más recursos. En un país regido por el principio de equidad, donde todos los españoles deben tener iguales servicios y oportunidades, estas cesiones erosionan la cohesión nacional y castigan a las autonomías solidarias.

El colmo es que esto ocurre en pleno proceso electoral en Aragón, donde el PSOE aspira a recuperar terreno con su candidata, Pilar Alegría. El favoritismo catalán, que implica menos fondos para regiones como Aragón, es letal para las expectativas socialistas. Sánchez prioriza su supervivencia en Moncloa sobre la unidad de España, hundiendo a su partido en feudos clave.

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