Vox reconfigura el tablero político nacional

El presidente de VOX, Santiago Abascal, y el candidato de Vox a la presidencia de Aragón, Alejandro Nolasco, durante un mitin en campaña electoral.
Al igual que ocurrió en Extremadura, las elecciones aragonesas han deparado la aplastante victoria del centro derecha sobre una izquierda que poco a poco va desangrándose. Dado que son múltiples las causas que contribuyen a este escenario político, parece conveniente ir desgranándolas una a una para lograr así una visión de conjunto.
Por lo que respecta al PP parece evidente que ha obtenido una victoria pírrica, ya que su cabeza de cartel y presidente del Gobierno aragonés, Jorge Azcón, convocó las elecciones con la excusa de sacar adelante la Ley de Presupuestos Generales de Aragón, algo que se le negaba por no contar con los apoyos parlamentarios necesarios. Sin embargo, a la vista de los resultados, se puede decir que, aún ganando las elecciones, el PP al perder dos escaños se ha quedado lejos de su principal objetivo, el cual no era otro que tener el número de escaños suficientes como para no depender de Vox.
Tal situación se puede achacar, por un lado, al discurso timorato sostenido por el PP en no pocos de los temas que principalmente preocupan a la ciudadanía y, por otro lado, a las variaciones del relato de los populares en función del contexto territorial. En consecuencia, sería bueno que el PP recordara las palabras del Rey Pirro de Epiro, el cual, tras vencer a los romanos en el siglo III a.C. sufriendo numerosas bajas, acertadamente señaló que “otra victoria como ésta y seremos destruidos”.
Por su parte el PSOE ha sufrido un varapalo cuya enorme magnitud le ha llevado a igualar el peor resultado de su historia, confirmando, de esta forma, una tendencia a la baja que a estas alturas parece imparable. A ello han contribuido diversos factores, todos ellos confluyentes en la figura de Pedro Sánchez, razón por la cual estas elecciones constituían para el partido socialista un auténtico plebiscito del sanchismo.

La secretaria general del PSOE de Aragón, ministra de Educación y portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, con el líder del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Así, su candidata, Pilar Alegría, al ser impuesta por P. Sánchez a pesar de no haber pisado Aragón durante los casi cinco años en los que estuvo dedicada a sus tareas ministeriales, no representaba en sentido estricto al pueblo aragonés, sino que era la enviada especial del sanchismo, no para lograr la victoria en las elecciones regionales, sino para controlar desde dentro al partido socialista aragonés.
Obviamente, tal planteamiento traía como corolario el que Pilar Alegría durante su campaña se viera obligada a defender durante la campaña electoral no tanto los intereses de los aragoneses como la acción de un Gobierno como el de P. Sánchez que es el Gobierno de la corrupción absoluta, de la permanente sumisión a golpistas y filoterroristas, del ataque a los jueces y al Estado de Derecho, del trilerismo legislativo mediante la promulgación de decretos ómnibus, de la colonización de las instituciones del Estado, de la presión fiscal desmesurada, de las mayores tasas de paro general y juvenil de toda la Unión Europea, de la inseguridad ciudadana y de la imposibilidad para los jóvenes de adquirir una vivienda, entre otras muchos dislates que le han llevado a convertirse en el peor Gobierno de la historia democrática de España.
En consecuencia, ante este fatal panorama, Pilar Alegría, al igual que Sísifo, estaba de antemano condenada al fracaso en su intento de alcanzar un notable resultado electoral teniendo que cargar con tan pesada carga.

La candidata del PSOE a la Presidencia al Gobierno de Aragón, Pilar Alegría, ofrece una rueda de prensa tras el cierre de la noche electoral.
En lo que hace referencia a la coalición de IU-Sumar la obtención de tan solo dos escaños la sitúa en el lugar que le corresponde, esto es, en la irrelevancia política más absoluta. Tan penosa situación se debe a que su discurso ya no cala, como antaño, en el electorado, esencialmente por pecar de obsoleto el recurrente recurso a un obrerismo irredento y desfasado, que solo trae consigo el empobrecimiento de las clases medias por vía impositiva e inflacionaria y la imposibilidad de ascenso social de las clases bajas debido a una hiperregulación tan constrictiva del mercado laboral que buena parte del tejido productivo español acaba siendo destruido, dificultándose notablemente con todo ello la creación de puestos de trabajo.
Podemos, de fracaso en fracaso se acerca a la extinción
Otro tanto cabe decir de Podemos, si bien en este caso multiplicado por mil, ya que la formación morada no es que tienda a la irrelevancia, es que parece estar irremediablemente condenado a la extinción. En este caso la explicación es sumamente sencilla, ya que sus planteamientos políticos no es que estén periclitados, es que son definitivamente fruto del brote psicótico conjunto de un grupo de personas que, a la hora de redactar sus diatribas, deben abandonar sin dilación alguna el eventual consumo de sustancias enteógenas, ya que el uso continuado de las mismas provoca un deterioro cognitivo profundo e irreversible.
Muy por el contrario la nacionalista Chunta Aragonesista ha obtenido un notable resultado fundamentalmente como consecuencia directa de que, al no estar infectada por el letal virus sanchista, ha sido capaz de aglutinar el voto de la izquierda desencantada con un gobierno ineficiente y corrupto como es el presidido por el psicópata monclovita. Sin embargo, su limitada representación parlamentaria en un contexto como el actual viene a demostrar que el voto independentista, salvo en Cataluña y el País Vasco, tiene en España muy poco predicamento, básicamente porque, de norte a sur y de este a oeste, los españoles han entendido que es mucho más lo que les une que lo que les separa, de tal forma que, sin renegar de sus raíces regionales, abogan por proyectos nacionales que ponen en valor la unión de lo diverso.
Vox sigue creciendo
Hemos dejado para el final a los grandes triunfadores de la noche electoral, los cuales no son otros que Santiago Abascal y la formación que lidera, es decir, Vox. En la raíz de esta incontestable victoria, que viene fraguándose desde hace tiempo en la forja del sentido común y la determinación ideológica, se halla un discurso invariable a lo largo y ancho del territorio español, de tal forma que acaba resultando creíble por el mero hecho de que todos sus líderes dicen lo que piensan y hacen lo que dicen.
A su vez, y no menos importante, tanto el líder nacional, Santiago Abascal, como el candidato aragonés, Alejandro Nolasco, han enarbolado un programa que, como ya hicieran en Extremadura, que hacía especial hincapié en solucionar los verdaderos problemas que preocupan a la gente, de tal forma que trabajadores, agricultores, ganaderos, autónomos, pequeños y medianos empresarios y, sobre todo, los jóvenes, han recibido el mensaje y han expresado su apoyo en las urnas de manera libre y voluntaria.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el candidato de Vox a la presidencia de Aragón, Alejandro Nolasco
Si hemos resaltado a la juventud ha sido porque en este segmento etario se está produciendo un profundo vuelco ideológico fundamentalmente debido a que son los jóvenes los encargado de recoger la antorcha que ha de iluminar la construcción del futuro, y en ese encomiable proceso han decidido, de forma cada vez más numerosa, que frente al discurso nihilista de la izquierda española caracterizado por la eliminación de Dios, patria, tradición, familia e incluso del sexo y el género, se levanta otro discurso bien diferente, que posibilita el desarrollo de un proyecto vital personal y colectivo asentado en el suelo firme que proporcionan los valores seculares que animan a la civilización occidental.
Ponía William Shakespeare en boca de Hamlet que “ser honrado tal y como anda el mundo es ser un hombre escogido entre dos mil”. Pues bien, desde la honradez ideológica aderezada con una fuerte dosis de sentido común, Vox ha conseguido dinamitar las bases del bipartidismos, reconfigurando así el tablero político nacional, de tal forma que para acabar definitivamente con el nefasto régimen sanchista ya solo queda que PP y Vox sean capaces de dar lo mejor de sí mismos para conformar una sólida alternativa de gobierno, tanto en el ámbito regional como nacional, cuyo principal objetivo sea dar rienda suelta a los anhelos de convivencia, libertad y prosperidad que en el fondo de su ser atesora la gran mayoría del pueblo español.
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