editorial
Sánchez es capaz de amañar las primarias... y mucho más que eso
España no puede permitirse un presidente cuya legitimidad interna se basa en trampas y cuya acción de gobierno parece seguir la misma lógica: el fin justifica los medios

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Si dentro del PSOE, entre militantes que supuestamente comparten valores de igualdad y transparencia, se recurre a votos ficticios, rumanos "metidos" y actas maquilladas para ganar por un margen ajustado (50,2% frente al 39,9% de Díaz), ¿qué no estará dispuesto a hacer cuando el premio es La Moncloa y el control del Estado?
La historia reciente lo confirma: pactos con independentistas que rompen la igualdad territorial, amnistías a golpistas a cambio de sillones, nombramientos a dedo en instituciones clave y una gestión de la pandemia y fondos europeos salpicada de sospechas de corrupción. Todo bajo el paraguas de un relato de "progreso" que oculta prácticas autoritarias y clientelares.
España no puede permitirse un presidente cuya legitimidad interna se basa en trampas y cuya acción de gobierno parece seguir la misma lógica: el fin justifica los medios, incluso si erosionan la democracia. El PSOE debería exigir explicaciones y depuraciones; la oposición, no bajar la guardia; y los ciudadanos, recordar que quien amaña unas primarias internas no duda en manipular lo que haga falta para perpetuarse. La regeneración democrática empieza por reconocer que Sánchez no ganó limpiamente su partido... y que eso explica demasiado de lo que hemos vivido desde entonces.