EL CONTRAPUNTO DE @NUEVOSURCO
Sánchez vende la moto: no es pacifismo es interés electoral

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno
No sabemos hasta que punto le importa a Pedro Sánchez la paz en el mundo, pero sí sabemos hasta donde es capaz de llegar por un puñado de votos. Y Sánchez ha encontrado un filón en la última convulsión en Oriente Medio.
La postura de Sánchez puede ser asumida por muchas personas, incluso por personas de ideologías muy dispares. De hecho, Sánchez es un especialista en decir con tono amable lo que la gente quiere oír.
Pero sabemos, por experiencia, que lo que dice Sánchez no lo hace por convencimiento profundo sino por interés electoral, y el presidente del Gobierno conoce perfectamente la pulsión profunda del universo progresista español.
Sabe que colocándose frente a Estados Unidos, y avivando la mecha pacifista, va a despertar de su letargo a gentes de izquierda que andan desencantadas y dispuestas a la abstención. Por eso le encaja perfectamente lo de prohibir el uso de las bases de Rota y Morón, y todo lo demás.
Son medidas sin demasiado recorrido pero con un gran impacto mediático y un cierto efecto revitalizador en su audiencia más adormecida.
Pero, Sánchez y su oposición al mundo, no es por quijotismo no se engañen, es puro y duro cálculo electoral.