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Andalucía, una fortuna para la vida

Bandera de Andalucía.

Bandera de Andalucía.Europa Press

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El próximo 17 de mayo Andalucía acudirá a las urnas para elegir una nueva composición de su gobierno regional. Una cita que llega después de un ciclo de 8 años de gobierno, encabezado por Juan Manuel Moreno Bonilla y gobernado por primera vez desde el centro derecha. 

Estamos hablando de una región que es sin duda la mayor de España en número de habitantes, pero que por falta de alternancia en un periodo de 37 años de socialismo se ha centrado en ajustar parámetros de corte económico y la mentalidad de competitividad de unos ciudadanos que se caracterizaban por una resignación psicológica por falta de criterios de evolución de los gobiernos. Gobiernos centrados en su corrupción, el mantenimiento del poder a toda costa y en abandonar las necesidades de una región frenada en su desarrollo, sin servicios adecuados y sobre todo caracterizada por un clientelismo que cubría el voto cautivo en núcleos rurales en beneficio de los políticos del gobierno.

A partir de la llegada de Juanma Moreno las cosas empezaron a cambiar en Andalucía con la aprobación de 3 presupuestos en dos años, con una reducción de la deuda regional que impedía una financiación externa y con la rémora de no tener una financiación autonómica que asegurara sus necesidades e inversiones a causa de los obstáculos y muros puestos por la administración central hacia una región “ que consideraba enemiga” por haber sido ganada por el centro derecha, ante el comportamiento de “dueños del cortijo” demostrado desde la izquierda en más de tres década y media de gobierno.

La verdadera obsesión durante este tiempo de Juanma Moreno, además de limpiar la administración autonómica, ajustar los parámetros económicos que impedían su desarrollo y un cambio de mentalidad hacia su sociedad para que abandonara “viejas rémoras” por falta de auto estima, era -y es- la de la transformación de la región por su potencialidad y por su capacidad para ser una de las regiones locomotoras de España.

Si hacemos un análisis de coyuntura de la evolución de Andalucía correspondiente al mandato de Moreno Bonilla, nos encontramos con que la región ha mostrado una recuperación progresiva, llegando a tener un crecimiento del P.I.B. del 3’2%, igualando la media nacional y con otro incremento entre el 3 y 3’4% correspondiente a 2025. El desempleo bajó a 652.700 personas en 2024, siendo esta la tasa más baja desde 2007, aunque en la actualidad, sigue siendo una de las más altas de España.

Respecto a los sectores productivos cabe decir que el turismo sigue siendo un sector clave para Andalucía, con 36’2 millones de visitantes, que corresponde a un 12% del PIB REGIONAL. La agricultura sigue siendo otro de los sectores clave, con exportaciones record en el aceite de oliva, a pesar de que el empleo agrario, se ha reducido en un 20% desde 2017. Además, en sectores como la tecnología, se incrementaron las exportaciones en un 21’6% en 2022, aunque la innovación en la región aún necesita consolidarse y se convertirá en un reto de futuro para el gobierno que salga de las urnas, junto con la industria, con su representación de un 11% en el PIB REGIONAL, que ha tenido unos planes de inversión pública de 400 m en 2025, enfocados a la diversificación y modernización del sector de cara al futuro.

Con estos datos de una Andalucía arrancando, ahora precisa en primer lugar una estabilidad política para no ser frenada en su desarrollo y creerse el ser una comunidad emergente con aspiraciones de liderazgo. Pero, para ello, es necesario que exija el respeto debido a la administración central para que no siga actuando a otras regiones en detrimento de las necesidades andaluzas por meros intereses políticos personales, como sucede con la concesión de “una financiación singular” para Cataluña, por el mero echo de que ejercen el pago desde el gobierno central a un nacionalismo insolidario, por prestarle sus votos a un Presidente del Gobierno Autócrata.

Por otro lado, Andalucía se enfrenta a algo que viene siendo tendencia a nivel nacional como es el hecho de que determinada fuerza política se ha especializado en ejercer bloqueos para el gobierno de las comunidades, presentándose a unas elecciones para luego no responsabilizarse de ejercer el gobierno de las mismas para defender los intereses de los ciudadanos. Esto particularmente sería letal para una Andalucía que necesita plantearse una segunda etapa transformadora y de crecimiento,sin estar pendientes de unas decisiones tomadas en un despacho de Madrid.

Ser andaluz es algo muy especial dentro del conjunto de España. Por su clima, su luz y su gente pero especialmente, por ser tierra de acogida de personas del interior de España y del extranjero que han decidido vivir en su seno. Se puede decir sin duda y después de 20 años de residencia en la indaliana Almería, que vivir, sentirse y compartir vida en Andalucía, es una de las decisiones afortunadas que se pueden tomar cuando se busca estar conciliado con la existencia.

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