La verdad es lo primero que se pierde en la guerra

Partidarios progubernamentales iraníes ondean banderas nacionales durante una manifestación.
Resulta evidente que Donald Trump, debido a su carácter autoritario y altanero, su carencia de buenos modales y su discurso muchas veces insultante y casi siempre errático, no es un personaje que resulte especialmente agradable, sino más bien todo lo contrario. Sin embargo, este retrato del presidente de los Estados Unidos no debe ocultar el hecho de que en cualquier tipo de cuestión el fondo acaba siendo mucho más importante que las formas.
Partiendo de esta premisa, en lo relativo a la guerra que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán y Hezbollah parece necesario establecer el escenario y las causas que han provocado el conflicto bélico, básicamente porque la Unión Europea, más allá de declaraciones retóricas apelando al cese de las hostilidades, parece haberse posicionado del lado de la República Islámica de Irán y del grupo terrorista chiita ubicado en el Líbano. Así que parece necesario aclarar determinados puntos para aportar al menos algo de luz sobre tan espinoso enfrentamiento.
Punto 1- La República Islámica de Irán nació el 1 de abril de 1979, como consecuencia de un levantamiento popular que acabó con la monarquía del Sah Mohammad Reza Pahlavi y llevó al poder al ayatolá Ruhollah Jomeini. Desde ese momento hasta nuestros días los iraníes quedaron sometidos a un régimen teocrático, autoritario, criminal, misógino y homófobo que impuso la sharia o ley islámica, cercenando así muchos de los derechos y libertades que hasta ese fatídico momento había gozado el pueblo iraní. Para que nos hagamos una composición de lugar en lo más alto de la pirámide de poder se encuentra la autoridad religiosa encarnada por el llamado Líder Supremo, el cual controla directamente las fuerzas armadas, la policía, los servicios de inteligencia, el poder judicial y la televisión estatal. Por debajo se encuentra el Consejo de Guardianes, compuesto por 6 religiosos nombrados por el Líder Supremo y 6 juristas que se encargan de velar por el cumplimiento de la sharia y la idoneidad de los candidatos que se quieren presentar a las elecciones a título personal, ya que en Irán los partidos políticos están prohibidos.
En consecuencia, en la práctica el poder político está sometido al poder religioso, de tal forma que la Asamblea Nacional goza de un escaso poder real. Prácticamente al margen de todo ello se encuentra el pilar fundamental de la estructura de poder y del sistema represivo del régimen de los ayatolás, esto es, la llamada Guardia Revolucionaria, la cual está constituida por un nutrido grupo de militares radicalmente islamistas y especialmente sanguinarios. Dando fe de su importancia, tras la muerte de Alí Jamenei durante los bombardeos estadounidenses, han sido los guardianes de la revolución los que han tomado las riendas del poder en Irán, marcando las directrices a seguir en la guerra que se está librando, lo cual evidentemente solo ha servido para avivar el conflicto debido a su extrema belicosidad y escasa racionalidad.
Punto 2- Para hacerse idea del grado de brutalidad de la teocracia chiita baste señalar que tan solo en los últimos tres años se han ejecutado en Irán a cerca de 4.000 personas, entre las que no solo se encuentran delincuentes comunes, sino también opositores al régimen, mujeres por no llevar repetidamente el hiyab o haber cometido adulterio y homosexuales por practicar la sodomía. Tan impresionante cifra de ejecuciones ha colocado a Irán en el segundo puesto del mundo en la aplicación de la pena de muerte, siendo tan solo superada por China en términos absolutos. A tan execrable uso de la violencia debe añadirse las cerca de 50.000 personas asesinadas por la Guardia Revolucionaria durante las masivas manifestaciones en contra del régimen acaecidas en los meses de enero y febrero de este mismo año.
Para culminar tan tenebroso cuadro resulta que cuando Estados Unidos amenazó con bombardear las centrales energéticas de Irán la Guardia Revolucionaria, en un acto de fanatismo y desprecio a la vida rayano con la locura, llamó a la población, incluidos hombres, mujeres y niños, a abrazarse en torno a los centros que podían ser bombardeados para que sirvieran de escudos humanos frente a los misiles estadounidenses. En definitiva, todo lo expuesto constituye la inequívoca constatación del impresionante grado de represión ejercido por las autoridades religiosas chiitas sobre una población iraní condenada a la desolación.
Punto 3- Desde su nacimiento la República Islámica de Irán ha orientado todos sus esfuerzos en política interior a imponer la sharia y convertirse en una potencia militar a costa del bienestar de la población. Así, Irán ha invertido ingentes cantidades de dinero no solo en fortalecer su capacidad militar aérea y naval, sino también en la fabricación de miles de misiles balísticos y drones, así como en el enriquecimiento de uranio, de tal forma que actualmente posee alrededor de 400 kg de uranio enriquecido no al 3% (que es lo recomendado para fines civiles) sino al 60% y tan solo le restaban unos meses para tenerlo al 90%, estando así en disposición de fabricar la bomba atómica. A su vez, la política exterior de Irán, más allá de establecer relaciones comerciales fundamentalmente con China y Rusia, ha ido dirigida a eliminar al Estado de Israel de la faz de la Tierra y a sembrar el caos en occidente, para lo cual ha promovido el terrorismo islámico a través de grupos yihadistas como Hezbollah en el Líbano, los Hutíes en Yemen, las milicias chiitas en Irak y Hamas en Gaza.
Si bien han sido innumerables los atentados terroristas financiados por Irán tan solo señalaremos -por su importancia para explicar lo que actualmente está sucediendo en el Golfo Pérsico- el acaecido el 7 de octubre de 2023, cuando Hamas lanzó un ataque sorpresa contra Israel matando a más de 1.400 personas y tomando a más de 200 rehenes, con el claro objetivo de dinamitar los Acuerdos de Abraham, consistentes en una serie de pactos diplomáticos y comerciales entre Israel y varios países árabes, lo cual era un paso casi definitivo para alcanzar la paz en Oriente Medio, algo que resultaba inaceptable para Irán.
Punto 4- Ciertamente durante la guerra actual los Estados Unidos e Israel han realizado miles de bombardeos contra Irán, pero todos ellos tenían como objetivo instalaciones militares y centros de fabricación y almacenamiento de misiles y uranio. Sin embargo, Irán ha lanzado sus misiles no solo contra la población civil de Tel Aviv y Jerusalén, sino también contra bases norteamericanas e instalaciones energéticas ubicadas en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y ya, en el colmo de la locura, contra la población del Líbano. De hecho, como consecuencia directa de estos ataques la gran mayoría de los países árabes (todos ellos sunitas) han apoyado de forma explícita los bombardeos llevados a cabo por los Estados Unidos, demostrando con ello que Irán y Palestina constituyen el verdadero problema para alcanzar la paz entre árabes y judíos.
Punto 5- Tras el pacto alcanzado entre las partes contendientes para sellar una tregua durante 14 días, con la finalidad de negociar un acuerdo definitivo de paz, ya desde el primer momento Irán incumplió los términos de dicho acuerdo, de tal forma que la Guardia Revolucionaria ordenó seguir bombardeando a Israel y a sus vecinos árabes, manteniendo a su vez cerrado el Estrecho de Ormuz. Para justificar tan nefasto proceder Irán ha alegado que no había cesado el hostigamiento a Hezbollah por parte de Israel, a pesar de que dicha condición no estaba contemplada en el acuerdo por su condición de organización militar terrorista.
Economía
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Pero es que además, demostrando la falacia argumental de los dirigentes iranies que venía a decir que la defensa del Líbano era para ellos prioritaria, se da la circunstancia de que el jefe de la diplomacia libanesa ha arremetido en reiteradas ocasiones contra Hezbollah y ha acusado a Irán de intervenir en la política interna de su país a través del apoyo que presta a dicho grupo terrorista, todo lo cual ha llevado a la expulsión del embajador de Irán en Beirut y a la consiguiente ruptura de relaciones entre ambos países.
Conclusión- Decía Winston Churchill que “La verdad es lo primero que se pierde en la guerra” pero, aun aceptando dicho planteamiento, parece evidente que Irán lleva décadas regida por un grupo islamista radical cuyo discurso, objetivos y forma de proceder constituyen un peligro para la estabilidad mundial. Todo ello no ha hecho otra cosa que crear el caldo de cultivo necesario para que Estados Unidos acabará desencadenando una guerra con el objetivo de neutralizar definitivamente la amenaza que supone la existencia de un país como Irán que pretende acabar con la civilización occidental. Durante los 40 días transcurridos desde el inicio de las hostilidades hasta el acuerdo del alto el fuego el ejército estadounidense ha destruido más del 90% de la capacidad militar iraní, lo cual constituye un indudable éxito en términos de guerra estratégica.
A pesar de ello las negociaciones llevadas a cabo en Islamabad entre sendas delegaciones de Irán y Estados Unidos han fracasado estrepitosamente, al negarse Irán a dar por finalizado su programa nuclear y a desbloquear el Estrecho de Ormuz. Ante semejante escenario todo parece indicar que Irán, presa del fanatismo religioso de su clase dirigente, ha decidido suicidarse como nación y sumir a su población en la más absoluta de las miserias, por lo que, frente a tamaño despropósito, solo cabe señalar que la dictatorial teocracia iraní habrá de llevar en el pecado su propia penitencia.