enfoques del director

Sánchez hunde aún más al PSOE en Andalucía: separa a Cataluña de España y habla sin pudor de “dos países”

En el control al Gobierno de este miércoles, Pedro Sánchez ha cruzado otra línea roja con la naturalidad de quien ya no tiene vergüenza. Respondiendo a la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, el presidente del Gobierno ha afirmado sin titubeos: “Este Gobierno va a hacer a Cataluña y a España, países mejores. Sí, países mejores, señoría”. No ha sido un lapsus. Lo ha repetido. Lo ha recalcado. Ha equiparado, de facto, a Cataluña y a España como dos entidades distintas, dos “países” a los que su Ejecutivo promete mejorar por separado.

No es una metedura de pata. Es una decisión política consciente. Sánchez necesita a Junts y a ERC para seguir respirando en La Moncloa y, una vez más, paga el precio que le exigen. Da igual que ese precio sea dinamitar la unidad nacional y ofender la sensibilidad de millones de españoles, especialmente en Andalucía. Porque para Sánchez, Andalucía no es una prioridad; es un peaje. Un territorio donde el PSOE ya agoniza en las encuestas y donde María Jesús Montero se juega, en mayo, su futuro político y el del socialismo andaluz.

Cada vez que Sánchez habla de “dos países”, en Sevilla, en Huelva o en Jaén duele. Duele porque los andaluces saben perfectamente lo que significa: más cesiones, más privilegios catalanes, más dinero que sale de aquí para comprar estabilidad en Barcelona. Duele porque ven cómo su presidente sacrifica el interés de su propio partido —y el de su tierra— para garantizarse unos meses más de sillón. María Jesús Montero, que lleva meses intentando vender el “modelo blindar” y el “referente mundial” que es Sánchez, recibe ahora un misil directo a la línea de flotación.

No hay proyecto de país. Solo hay proyecto de Sánchez: sobrevivir. Y para eso está dispuesto a seguir separando España de Cataluña en el discurso, en los hechos y en el presupuesto. Los andaluces lo ven. Y el PSOE en Andalucía lo va a pagar. Otra vez.