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Moreno, la educación y el espacio de las grandes mayorías

Juanma Moreno y la consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, en la Feria de Abril

Juanma Moreno y la consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, en la Feria de AbrilEuropa Press

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La política, por desgracia, se ha convertido en un suma y sigue de gritos. Llevamos tanto tiempo sumidos en el frentismo y la crispación que ya hay gente que piensa que esas son las únicas maneras. Pero, no. Claro que no. Se puede apostar por la estabilidad.

Y en Andalucía, Juanma Moreno ha elegido este segundo camino. Para mí, sin duda, mucho más beneficioso para los ciudadanos.

En un tiempo de extremos, de consignas rápidas y discursos inflamados, Moreno ha apostado por algo que hoy parece casi contracultural: la moderación. Salirse de las estridencias. De los gestos innecesarios. No le ha hecho falta convertir cada decisión en una batalla. Ha sido, permítaseme decirlo, educado frente a una jauría que desean más el insulto viral a que circulen con normalidad los trenes.

Pues bien, eso, lejos de restarle, le ha dado espacio. Porque mientras María Jesús Montero representa el sanchismo más reconocible —duro, ideologizado, insultos, de confrontación constante— y Santiago Abascal insiste en un discurso de trinchera, contra alguien, el de la “prioridad nacional”. Moreno ha encontrado otra vía. La de las grandes mayorías. Ese territorio incómodo para los extremos, pero decisivo en las urnas.

No es solo forma. También es fondo. Gestión. Estabilidad. Previsibilidad. Y una idea sencilla: gobernar para más gente de la que te vota.

Eso explica lo que ocurrió en las últimas elecciones. Y también el reto que tiene ahora. Porque no le basta con ganar. Tiene que repetir la mayoría absoluta. Es decir, superar la suma de todos los demás. Una anomalía en los tiempos que corren.

Pero también una señal. La de que hay un espacio político que no grita, que no apela a las vísceras. Que no se identifica con la confrontación y la política de trinchera permanente. Que está harta de elegir entre bandos. Y que, cuando encuentra a quien lo representa, responde.

Moreno ha sabido ocupar ese espacio. Cerrando el abismo entre los andaluces de derecha e izquierda que conviven todos juntos en sus calles, trabajos y familias. Él con sus maneras ha hecho que en política sea normal lo que es normal entre la gente. Y demostrando que no siempre gana el que más ruido hace. A veces basta con no molestar.

A.M. BEAUMONT

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