el contrapunto de @nuevosurco
Begoña Gómez presente en el Supremo como presidenta para todo

El juicio que se sigue en el Tribunal Supremo contra la llamada trama de las mascarillas se ha convertido en el retrato más descarnado de la época de Sánchez y sus trapos más sucios.
Todo bajo la etiqueta de “presunto” mientras no haya sentencia, como no puede ser de otra forma en un Estado de Derecho, pero la cutrez de estos años queda de manifiesto.
Lo que se esperaba menos es que, en el juicio, apareciera el nombre la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, que ya tiene lo suyo con el juez Peinado y el máster que dirigió en la Complutense sin tener siquiera una titulación universitaria.
Ha aparecido como condicionante de una operación urbanística de gran calado, en la venta de unos inmuebles de la SEPI en el centro de Madrid. Ella quería que aquello fuera a parar al Instituto de Empresa, y así se hizo. Todo se desprende del testimonio de Aldama pero, lo más importante, es que hay implicados en el caso SEPI que lo confirman.
Begoña Gómez otra vez sobrepasando los limites de ser simplemente la mujer del presidente del Gobierno y actuando como una suerte de presidenta plenipotenciaria que hacía y deshacía, que intervenía en asuntos que tocaban de lleno la fibra del poder.
Como dijo en su día Patxi López, valorando la imputación de Begoña Gómez: “la presidenta del Gobierno”. Luego dijo que era un lapsus.