enfoques del director
Sánchez tiene un plan maquiavélico con el hantavirus: la verdadera razón para traer el barco a España
El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido traer a Canarias el crucero MV Hondius, infectado con un brote de hantavirus que ya ha causado tres muertos. La excusa oficial es una “obligación moral y legal”. La moral es discutible; la legal, rotundamente falsa.
Como explican con claridad meridiana muchos jueces y abogados la OMS no tiene jurisdicción para obligar a España a recibir ningún buque. España es soberana y decide quién entra en sus puertos. El tratado que nos vincula a la OMS habla de coordinación y recomendaciones en emergencias sanitarias, no de imposición. Cooperar sí; acatar órdenes, no. Si el riesgo sanitario era inasumible, había otras formas de ayudar: logística, apoyo médico en alta mar, coordinación con terceros países… Pero Sánchez eligió el puerto canario. Porque quiso. Porque le convenía.
¿Y por qué le conviene? Porque le interesa que hoy todas las portadas hablen del hantavirus y del barco. Cualquier cosa menos hablar de Aldama, de Ábalos y de Koldo. Apenas unas horas después de que el juicio histórico contra el exministro José Luis Ábalos quedara visto para sentencia, los periódicos están copados por noticias sobre el hantavirus. Si entramos en cualquier diario —ESdiario es una excepción, no caemos en la trampa— veremos que la corrupción del sanchismo ha desaparecido del foco. Misión cumplida.
Sánchez sabe que el episodio del buque puede salirle caro. La opinión pública no es tonta, la sensación de descoordinación y desinformación cunde y el riesgo sanitario es real. Pero aun así prefiere este frente. Aquí puede posar de gobernante humanitario y solidario, enfrentándose a los “fachas” insensibles que, según su relato, quieren dejar morir a la gente en el mar. Puede dar la batalla, salir en fotos, dar ruedas de prensa y vender moralina.
Frente a la corrupción, en cambio, no tiene ni un argumento. No hay forma de defender los millones y las prostitutas de Ábalos y Koldo ni los favores a Aldama con comisiones millonarias. Ahí solo caben titulares demoledores y silencio incómodo. Por eso elige el barco.
Es un plan maquiavélico puro: fabricar un enemigo externo, desviar la atención y salvar el pellejo político. Es cierto que esta película no va a durar demasiado, por mucho que intente estirar el chicle, y que los titulares sobre la corrupción del Gobierno volverán, pero mientras tanto esto es un balón de oxígeno para un presidente acorralado.
ESdiario TV
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Luis Sordo