enfoques del director
Sánchez tiene un gran problema a la vista: se sentará ante el juez para explicar las cloacas

El auto del juez Santiago Pedraz y la reciente actuación de la UCO en Ferraz han colocado a Pedro Sánchez ante un problema judicial de primer orden. Todo apunta a que el presidente del Gobierno acabará declarando —al menos como testigo— sobre lo que sabía de la trama que operaba desde las cloacas del PSOE para obstaculizar investigaciones que afectaban a su familia y a su partido.
Las piezas encajan con demasiada precisión. Más de 188.000 euros pagados con facturas falsas, más de veinte reuniones en la sede de Ferraz, apoyo logístico de empleados de la Secretaría del PSOE y una estructura coordinada bajo el mando de Santos Cerdán, con Leire Díez como operadora principal. La “fontanera” cobraba supuestamente 4.000 euros al mes por tareas de desestabilización de causas judiciales y policiales, muchas de ellas vinculadas a Begoña Gómez y David Sánchez.
Las comunicaciones incautadas no dejan margen para la ambigüedad: referencias constantes al “jefe”, al “uno” o al “superjefe” que estaba al corriente de las maniobras. El propio juez sitúa el arranque de la operación en los días posteriores a la imputación de la esposa de Sánchez y durante su famoso “periodo de reflexión”. Leire Díez llegó a escribir que “el presidente del Gobierno está refiriéndose a todo lo que estamos haciendo”.
Sánchez ha negado conocimiento (“que me conste a mí, desde luego que no”) y el PSOE insiste en que no ordenó ni amparó conductas delictivas. Pero la realidad judicial es tozuda: incluso una declaración por escrito ante el Tribunal Supremo no evitará que le pregunten por la financiación irregular, por la estructura paralela montada en Ferraz y por el uso de recursos del partido para atacar a jueces, fiscales y mandos de la UCO.
Sánchez, que tanto ha hablado de cloacas ajenas, se enfrenta ahora a explicar las suyas. Un problema mayúsculo que ya no se resuelve con comunicados ni con comparecencias de urgencia en el Congreso. La justicia avanza y las alcantarillas de Ferraz exigen respuestas.