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El desliz de Sánchez que anticipa otro grave escándalo del PSOE: financiación ilegal

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión en el Congreso. EUROPA PRESS

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión en el Congreso. EUROPA PRESS

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Pedro Sánchez sabe lo que se le viene encima y se ha puesto la venda antes de la herida. Este miércoles en el Congreso soltó una frase que deja entrever el nuevo escándalo que se avecina y que le toca de lleno.

El Partido Socialista dijo no se ha financiado irregularmente y si ha ocurrido eso, repito, y si ha ocurrido eso han sido otros quienes se han aprovechado de sus recursos. Con estas palabras, queriendo o sin querer, el secretario general del PSOE admite ya la posibilidad de la existencia de una contabilidad paralela, algo que había negado siempre hasta ahora de forma tajante, pero con esa frase lo admite como hipótesis. Si ha ocurrido eso, dice, y acto seguido, después de admitir esa hipótesis, intenta cargar la culpa sobre otros, dice, sobre versos sueltos o garbanzos negros que habrían actuado a espaldas de la dirección.

Es la clásica maniobra de quien intuye que las pruebas están llegando y prefiere delimitar responsabilidades antes de que le salpiquen directamente. El problema para él es que resulta imposible que no le salpique. Un partido no se financia de forma irregular sin que su máximo responsable esté al corriente, lo autorice o, como mínimo, lo tolere.

Sánchez lleva años al frente del PSOE y no puede presentarse ahora como un espectador ajeno a lo que ocurría en Ferraz. Su intento de echar balones fuera resulta tan previsible como poco creíble. Sánchez sabe o intuye lo que se le viene encima porque el juez Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional, investiga desde hace meses bajo secreto de sumario los pagos en metálicos realizados por el PSOE entre 2017 y 2024, los descuadres contables y las posibles vías de financiación irregular.

A esa pieza se han incorporado documentos y declaraciones que apuntan a fondos de origen sospechoso y conexiones con tramas ya judicializadas. La imputación del partido como persona jurídica por financiación ilegal está cada vez más cerca. Sánchez lo percibe, por eso intenta marcar el terreno.

Si hay irregularidades, él no las conocía y, en todo caso, fueron otros los responsables. Esa es su teoría. Lo mismo que con la cloaca que él califica como las andanzas del aire, pretendiendo que creamos que esa estructura de juego sucio creada y financiada por el PSOE en las entrañas del partido pudo operar sin su conocimiento y su autorización.

Es el discurso de quien se prepara para el impacto y busca dejar claro que la organización, él, es que es increíble, no es culpable, solo algunos elementos infiltrados en la organización. España se enfrenta a un nuevo capítulo de corrupción sistémica en el principal partido de la izquierda, esta vez por financiación ilegal. Está al caer y el foco apunta directamente al corazón de Ferraz y a quien lo dirige desde hace casi una década.

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