Sánchez tiene pánico a la imputación de su amiga Mercedes González: un 'detalle' que la condena

La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, se reunió en dos ocasiones —según reconoce ella misma— o en tres —según la UCO— con Leire Díez. El dato relevante no es solo el número de encuentros, sino el lugar elegido: no en su despacho oficial de la Comandancia General, sino en un bar próximo.
Durante su comparecencia en el Senado, Mercedes González utilizó precisamente esa circunstancia para restar importancia a las reuniones y presentarlas como simples cafés informales sin trascendencia alguna. Sin embargo, la realidad apunta exactamente en la dirección contraria. El hecho de que no se celebraran en su despacho oficial demuestra que se buscaba evitar cualquier registro. No querían dejar huella documental, porque resultaba peligroso que alguien pudiera vincular públicamente a la directora general de la Guardia Civil con Leire Díez.
Esta interpretación, que a algunos podrá parecer excesivamente suspicaz, encuentra un respaldo claro en hechos anteriores. Leire Díez y el abogado también investigado Jacobo Teijelo ya accedieron de forma clandestina a la Fiscalía General del Estado. Entraron sin dejar un solo rastro ni registro de su presencia. Nada. Cero. Aquellos encuentros no se produjeron en un bar, sino directamente en el despacho del fiscal Villafañe, dentro de la propia Fiscalía General del Estado, sin control de acceso alguno.
En la sede de la Fiscalía fue posible ese acceso sin huella. Pero en un edificio como la Comandancia de la Guardia Civil resulta materialmente imposible entrar sin generar algún tipo de registro, por elementales y comprensibles razones de seguridad. Esa diferencia es clave. Por eso Mercedes González decidió llevar a Leire Díez a un bar: un lugar neutral, alejado del alcance de las cámaras y los fotógrafos, y donde no era necesario dejar ninguna constancia documental de la visita.
Todo indica que estos encuentros se organizaron deliberadamente para que no existiera rastro oficial. Y esa decisión, en el contexto de las investigaciones judiciales en curso, exige explicaciones mucho más sólidas que la simple versión de “unos cafés sin importancia”.