la mirilla
El huidizo Sánchez no convoca elecciones
Pedro Sánchez, en la presentación del Plan de Integración y Ciudadanía.
Hay semanas que marcan una legislatura. Y luego está el sanchismo, donde cada semana parece superar a la anterior.
Los juzgados vuelven a convertirse en el auténtico centro de la política española. La Audiencia Nacional sigue juntando las piezas del llamado caso de las cloacas del PSOE. En los próximos días pasarán por el juez Santiago Pedraz la presidenta del partido, la directora general de la Guardia Civil, los abogados de Koldo García y José Luis Ábalos, además de los ex altos cargos de la Fiscalía Diego Villafañe y Beatriz López, que coincidieron en reuniones con Leire Díez cuando Álvaro García Ortiz era fiscal general del Estado.
Cada declaración añade una pieza más a un rompecabezas que hace solo unos meses parecía inimaginable. La investigación ya no gira únicamente alrededor de personas concretas.Dibuja un entramado cuya dimensión política resulta cada vez más difícil de ignorar.
Mientras tanto, Pedro Sánchez continúa instalado en la normalidad ficticia. Actúa como si nada ocurriera. Como si el cerco judicial sobre personas de su máxima confianza fuera un episodio más de la confrontación política y no una situación absolutamente excepcional en una democracia consolidada.
Nadie sabe cuál será el desenlace judicial. Eso corresponde exclusivamente a los tribunales. Pero sí existe ya una evidencia política: nunca un presidente del Gobierno había llegado tan lejos rodeado por un entorno sometido a semejante investigación judicial.
En cualquier democracia con una mínima cultura de responsabilidad política, una situación así conduciría a devolver la palabra a los ciudadanos. Aquí sucede justamente lo contrario. Sánchez se aferra al poder mientras la investigación sigue avanzando.
Cada semana aparecen nuevas piezas. Lo único que permanece inamovible es la negativa del presidente a abrir las urnas. Y eso, más que una estrategia, parece una huida.
A.M. BEAUMONT