Sumar traga quina montado en el coche oficial

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez ha decidido alargar la vida de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030. Donde antes había urgencia por cerrar, ahora resulta que conviene esperar. La realidad energética ha terminado entrando por la puerta que por años la izquierda cerró por pura ideología.
En fin, con todo una decisión del Gobierno. Discutible, como todas. Incluso sensata si las circunstancias han cambiado.
Pero, lo divertido viene después. Sumar ha montado en cólera. Se ha rasgado las vestiduras. Dice que el PSOE incumple el acuerdo de Gobierno, que ha cedido ante el “oligopolio energético” y que la decisión supone un retroceso en la transición ecológica. El ministro Ernest Urtasun, visto que la vicepresidenta, Yolanda Díaz, está buscando poltrona internacional, ha encabezado las protestas. Tremenda indignación. Palabras fuertes. Gestos serios. ¿Y después?
Nada. Ahí siguen. Sentados en sus coches oficiales. Porque Sumar se ha especializado en una curiosa modalidad de oposición: protestar contra el Gobierno desde dentro del Gobierno. Sus ministros denuncian decisiones que consideran gravísimas por la tarde y continúan en el Consejo de Ministros a la mañana siguiente. Tragan quina, pero no sueltan la poltrona.
Almaraz es especialmente revelador porque la cuestión nuclear ha sido por años bandera ideológica de la izquierda. No estamos hablando de una discrepancia sobre algo menor. Sumar sostiene que Sánchez ha incumplido nada menos que el acuerdo que sustenta la coalición.
Si realmente lo creen, parecería lógico que tal acusación tuviera alguna consecuencia política. Pero Sánchez se ríe de sus socios porque sabe bien que no tienen dónde caerse muertos. Puede permitirse estas cosas porque sabe hasta dónde llegan sus enfados una vez que se tientan la cartera. Comunicados, declaraciones solemnes, alguna amenaza y, llegado el momento decisivo, todos cara al sol a mirar el eclipse desde la cómoda moqueta ministerial.
La central de Almaraz seguirá funcionando. Y los ministros de Sumar también seguirán funcionando en el Gobierno. Cada uno prolonga lo que puede.
A.M. BEAUMONT