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Almaraz prolonga su vida hasta 2030: la central nuclear que ha evitado 260 millones de toneladas de CO₂

La planta cacereña produjo 14.752 GWh en 2025, el 7% de toda la demanda eléctrica española, y su actividad ha permitido evitar emisiones equivalentes a cientos de millones de toneladas de CO₂ desde su puesta en marcha.

Central Nuclear de Almaraz

Central Nuclear de Almaraz

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Francisco Pérez

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La prórroga de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030 vuelve a colocar a la planta cacereña en el centro del debate energético español. Pero más allá de la discusión política sobre el calendario nuclear, la continuidad de sus dos reactores tiene también una lectura desde la sostenibilidad: durante sus más de cuatro décadas de actividad, la instalación ha generado alrededor de 650.000 GWh de electricidad y ha evitado la emisión de unos 260 millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera.

Los datos permiten dimensionar el papel que esta instalación desempeña dentro del sistema eléctrico español. Solo en 2025, Almaraz produjo 14.752 GWh netos, una cantidad equivalente al 7% de la demanda eléctrica anual de España y al consumo de unos cuatro millones de hogares. Además, su producción representó el 28,5% de toda la electricidad generada por el parque nuclear español durante ese ejercicio.

La cuestión cobra especial relevancia en un sistema eléctrico que necesita reducir progresivamente sus emisiones mientras aumenta la demanda de electricidad por la electrificación de la movilidad, la industria y otros sectores de la economía.

Más de 260 millones de toneladas de CO₂ evitadas

La principal aportación ambiental de Almaraz está relacionada con la capacidad de la energía nuclear para generar electricidad sin emisiones directas de CO₂ durante el proceso de producción.

Desde el inicio de su actividad, entre 1981 y 1983, la central ha evitado, según los datos de Centrales Nucleares Almaraz-Trillo, alrededor de 260 millones de toneladas de CO₂. La cifra permite entender el efecto acumulado de mantener durante décadas una fuente de generación eléctrica de alta disponibilidad y bajas emisiones de carbono.

La comparación resulta especialmente significativa cuando se analiza la cantidad de energía producida. Un solo día de funcionamiento de Almaraz equivale, en términos de energía generada, al consumo de unos 68.000 barriles de petróleo en una central de fuel de la misma potencia o a casi 14.000 toneladas de carbón en una central térmica convencional.

No significa que la nuclear sea una tecnología libre de impacto ambiental. Como cualquier actividad industrial, requiere materiales, combustible, infraestructuras, agua y procesos de gestión de residuos. Sin embargo, su capacidad para generar grandes cantidades de electricidad de forma continua y con bajas emisiones durante la operación explica su contribución a la reducción de emisiones del sistema eléctrico.

Una generación estable para acompañar a las renovables

Almaraz cuenta con dos reactores de agua ligera a presión, conocidos como PWR, con una potencia eléctrica neta conjunta de 1.016 MW. La potencia térmica instalada alcanza los 5.849 MWt.

Su funcionamiento parte de un proceso de fisión nuclear. La energía liberada en el reactor se utiliza para generar calor, transformar agua en vapor a alta presión y temperatura y mover una turbina conectada a un generador eléctrico.

La refrigeración se realiza mediante un circuito semiabierto que utiliza agua del embalse de Arrocampo

Una de las características que explica el papel de la nuclear en un sistema eléctrico descarbonizado es su capacidad para producir electricidad de forma estable, independientemente de que haya sol o viento. En este sentido, la energía nuclear y las renovables pueden desempeñar funciones diferentes dentro del mismo sistema: mientras las fuentes solar y eólica aportan cada vez más generación libre de emisiones, las centrales nucleares proporcionan una producción continua y predecible.

En 2025, la Unidad I de Almaraz produjo 7.648 GWh netos, con un factor de operación del 92,5% y una disponibilidad del 97,1%. La Unidad II generó otros 7.103 GWh, con un factor de operación del 85,5% y una disponibilidad del 86,1%.

Central nuclear de Almaraz

Central nuclear de Almaraz

El combustible también forma parte del debate ambiental

La sostenibilidad de una central nuclear no termina en la generación de electricidad. Uno de los elementos más relevantes es precisamente la gestión del combustible utilizado.

A finales de 2025, la piscina de almacenamiento de la Unidad I contenía 1.496 elementos de combustible gastado, mientras que la de la Unidad II almacenaba otros 1.488. Las piscinas presentaban niveles de ocupación superiores al 92%.

Para afrontar esta situación, Almaraz dispone de un Almacén Temporal Individualizado, el ATI, donde el combustible puede almacenarse en seco mediante contenedores diseñados para almacenamiento y transporte.

El primer almacén, con 20 contenedores y capacidad para 640 elementos, ya está completo. Por ello, en mayo de 2025 comenzaron las obras de un segundo almacén, con capacidad para 100 contenedores, que está previsto que pueda entrar en funcionamiento durante el segundo semestre de 2027.

Este nuevo ATI permitirá cubrir las necesidades de almacenamiento de la central hasta 2030, coincidiendo con el nuevo horizonte de funcionamiento autorizado.

Las recargas movilizan a miles de trabajadores

La dimensión sostenible de Almaraz también tiene una vertiente industrial. El mantenimiento y las recargas de combustible movilizan periódicamente a un importante número de empresas y trabajadores especializados.

La última recarga de la Unidad I, realizada esta primavera, contó con unos 1.200 trabajadores adicionales a la plantilla habitual. En determinados momentos llegaron a superar los 2.200 trabajadores presentes en el emplazamiento.

La operación implicó a más de 70 empresas nacionales e internacionales y más de 13.000 actuaciones técnicas, además de 15 modificaciones destinadas a mejorar y actualizar tecnológicamente la instalación.

La Unidad I realizará su próxima recarga en otoño de 2027, mientras que la Unidad II tiene prevista la número 30 para finales de marzo de ese mismo año.

Central nuclear de Almaraz

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Cuatro años más de una fuente de bajas emisiones

La autorización para que Almaraz continúe funcionando hasta junio de 2030 añade cuatro años de actividad a una instalación que inicialmente tenía fijados horizontes de cierre diferentes para sus dos reactores.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la cuestión fundamental es qué cantidad de electricidad podrá seguir produciendo durante este periodo y qué papel jugará esa generación en la reducción de emisiones del sistema eléctrico.

La central ha demostrado durante más de 40 años que una instalación nuclear puede mantener una elevada producción acumulada y una disponibilidad elevada. Ahora, la prórroga abre una nueva etapa en la que el debate no será únicamente cuándo dejará de funcionar Almaraz, sino cómo encajar su producción en un sistema eléctrico cada vez más renovable y electrificado.

El caso de Almaraz resume buena parte de la discusión energética que afronta España: aumentar las renovables, reducir las emisiones, garantizar el suministro y mantener suficiente generación firme para acompañar el crecimiento de la demanda.

La central cacereña seguirá aportando electricidad hasta 2030. Y durante ese tiempo, además de producir energía, continuará formando parte de una ecuación mucho más amplia: la de cómo conseguir una economía cada vez más electrificada y descarbonizada sin renunciar a la seguridad y estabilidad del sistema.

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