Las preguntas de Ayuso que persiguen a Sánchez hasta La Mareta

Isabel Díaz Ayuso, en un acto.
Isabel Díaz Ayuso le ha mandado deberes de vacaciones a Pedro Sánchez. Diez preguntas. Algunas incómodas. Otras demoledoras. Y todas dirigidas a un presidente que ha convertido precisamente no responder en uno de sus burladeros preferidos.
Sánchez está en La Mareta. Lo que Ayuso define como vacaciones “a cuerpo de Rey”. Pero ni siquiera el océano que rodea Lanzarote parece suficiente para aislarle de una realidad que se empeña en perseguirle.
¿Qué ocurre realmente con Marruecos? ¿Por qué después de lo sucedido en Ceuta el Gobierno continúa evitando cualquier enfrentamiento serio con Rabat? ¿Por qué Sánchez no ha suspendido sus vacaciones ante una crisis que ha puesto en jaque una frontera española y europea? ¿Cuándo piensa comparecer para explicar a los españoles lo sucedido?
Ayuso, también, preguntó por el hermano del presidente, por el uso del Falcon, por los sueldos de altos cargos socialistas, por Leire Díez, por los ministros y por el coste de las vacaciones presidenciales.
Se podrá si se desea discutir el tono o alguna de las preguntas de la presidenta madrileña. Lo difícil es negar el problema de fondo: España tiene un presidente al que cada vez resulta más complicado preguntar.
Sánchez comparece cuando quiere, donde quiere y sobre lo que quiere. La Moncloa ha perfeccionado una comunicación en la que abundan los vídeos, las redes sociales, los mensajes cuidadosamente preparados y las imágenes del presidente, pero escasea algo mucho más antiguo y bastante más democrático: periodistas preguntando y un presidente respondiendo.
Por eso las diez preguntas de Ayuso tienen interés más allá de Ayuso. Porque podrían ser veinte. O cincuenta.
Ceuta. Marruecos. La crisis con nuestros socios europeos. La corrupción que afecta a personas de su entorno. Las derrotas parlamentarias. Los Presupuestos. Las vacaciones en La Mareta.
Sánchez puede elegir no responder. Puede seguir haciendo recomendaciones culturales. Sonreír ante una cámara. Tratar de transmitir que España ha recuperado la normalidad. El relato es fácil de fabricar.
Lo que no puede conseguir es que desaparezcan las preguntas. Ni siquiera aislado en La Mareta.
A.M. BEAUMONT