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Benjamín López

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EnfoquES del director

Sánchez sometido por Marruecos: la verdadera razón es más grave que Pegasus

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Pegasus ha sido, durante años, la explicación fácil. Un software israelí, un teléfono infectado, unos gigabytes extraídos y la sospecha de que Rabat guarda material suficiente para doblar la voluntad de Pedro Sánchez. Es una hipótesis inquietante. Y, según el analista saharaui Taleb Alisalem, insuficiente.

Alisalem concedió una interesante entrevista a este periódico, a ESdiario, en la que explicó su hipótesis, que va mucho más allá del chantaje digital. Atención. Dice haber visto, en décadas de análisis de conflictos, algo que no había contemplado en ningún otro país: un Gobierno que, siendo el atacado, protege al agresor. La crisis de Ceuta no sería un accidente diplomático ni el precio de un archivo robado por Pegasus. Sería el resultado de “una estructura dentro del Partido Socialista perfectamente organizada” que trabaja “directamente para los intereses de Marruecos en contra de los intereses de su propio país”. Preguntado si esa red está pagada por Rabat, responde sin matices: “Sí, totalmente”.

No apunta a un militante oscuro en concreto sino a una estructura. Recorre el PSOE histórico y su irradiación sobre el actual. Felipe González y su larga sintonía con la monarquía alauí. José Luis Rodríguez Zapatero y esas conferencias “muy bien pagadas” en las que, según Alisalem, se blanquea la ocupación del Sáhara. Miguel Ángel Moratinos, José Bono, Juan Fernando López Aguilar, María Antonia Trujillo están, según Alisalem, en esa lista. Todos ellos, figuras con influencia persistente —sobre todo Zapatero— y con intereses económicos de calado tejidos durante años con el Majzén, el aparato del Estado marroquí. Y el relato no se detiene en los expresidentes: el analista invita a examinar a José Manuel Albares, por su etapa en París y su entorno próximo a la élite marroquí, y apunta también a Fernando Grande-Marlaska.

No hay, todavía, un listado notarial de transferencias a dirigentes en activo, pero el analista pronostica que en futuro nos enteraremos. Tampoco hace falta fingir candidez. Cuando un Ejecutivo entrega el Sáhara, financia al Interior marroquí, calla ante la frontera y trata de “socio leal” a quien usa la inmigración como arma, la pregunta deja de ser retórica: ¿qué le debe el PSOE a Marruecos? Pegasus explicaría un silencio. Una estructura comprada durante décadas explicaría una política de Estado. Si esa sospecha se confirma, no estamos ante un escándalo de espionaje. Estamos ante una cuestión de soberanía.

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