El otro gran escándalo que amenaza a Sánchez: Ceuta lo ha tapado por ahora, pero Zapatero sigue ahí

Pedro Sánchez no ha salido del lodazal de Ceuta y ya asoma otro escándalo con fuerza: el caso Zapatero. Le llega en el peor momento, cuando la invasión de finales de julio —decenas de miles de personas en El Tarajal— le ha hundido en su máximo descrédito político. La crisis sigue candente y ya judicializada ante la jueza María Tardón, de la Audiencia Nacional. El informe policial que apunta a una operación planificada, con “guiado activo” de fuerzas marroquíes, ha dejado al Gobierno a la defensiva. Marlaska no lo vio venir; Sánchez lo niega todo. El otoño amenaza con que la instrucción alcance no solo a cargos de Interior, sino al propio Ejecutivo.
Mientras Ceuta tapaba el verano, otro escándalo, silenciado porque los juzgados también se van de vacaciones, vuelve a la superficie: el caso Zapatero. Anticorrupción ya ha movido ficha. Las joyas halladas en julio en el despacho de Ferraz —tasadas en casi 1,5 millones de euros— no son, según la Fiscalía, un “regalo de cortesía” ni un recuerdo de la presidencia. Son un “pago en especie” de la red internacional de tráfico de influencias que el juez Calama atribuye al expresidente. Plus Ultra sería solo “una pequeña parte” del enriquecimiento no solo del expresidente sino de los miembros de la red.
De hecho, hasta la fecha la UDEF ha intervenido 490.000 euros en metálico, 564.000 bloqueados en Miami a través de una offshore de Islas Vírgenes vinculada al entramado, y relojes por 240.000 euros, además de las joyas. Zapatero prometió explicaciones en 10 días, pero han pasado ya meses. Ahora la fiscalía pide datar las piezas y ampliar la tasación. El silencio ya no basta.
Eso es solo la punta del iceberg. A Sánchez le rodea una catarata de causas. Su mujer, Begoña Gómez, se enfrenta a un juicio con jurado popular por tráfico de influencias y malversación. El PSOE está bajo la lupa de la financiación irregular: pagos en metálico entre 2017 y 2024, microcréditos, tickets sospechosos y posibles donaciones opacas que investiga el juez Moreno en la Audiencia Nacional, una pieza secreta que acabará viendo la luz más temprano que tarde porque la UCO ultima informes para septiembre. El caso Leire —las “cloacas” para proteger al presidente y al partido— ya suma decenas de investigados, pagos de Ferraz a abogados y a la propia fontanera, y el riesgo real de que el partido sea imputado como persona jurídica.
Todo converge. Un otoño negro se perfila: Ceuta aún abierta y con Tardón al acecho, Zapatero reactivado y el resto de frentes judiciales listos para explotar. Sánchez puede tapar un incendio un mes. No puede tapar todos a la vez.