enfoques del director

Sánchez, desesperado, tapa bocas en el PSOE: Puente y Robles en el punto de mira

Las discrepancias por la gestión de Ceuta y los documentos desclasificados del CNI han trasladado las tensiones socialistas hasta el propio Consejo de Ministros, mientras Ferraz se prepara para controlar cualquier rebelión de cara a las listas electorales de 2027.

Pedro Sánchez ya no tapa grietas: las administra a golpe de miedo. El PSOE no es un partido con corrientes. Es un barco con vías de agua por todas partes, y el capitán ha decidido que la única solución es amordazar a la tripulación antes de que las listas de 2027 conviertan la disidencia en escaños ajenos.

Emiliano García-Page sigue siendo el crítico más ruidoso. Este mismo jueves ha elevado el tono hasta comparar la gestión de Ceuta con "la gran mentira del 11-M" y acusar a Sánchez de vivir "arrodillado ante las minorías más sangrientas". Pero Page está en Toledo y no pasa nunca de las palabras a los hechos . El problema nuevo se sienta todas las semanas en el Consejo de Ministros.

Margarita Robles ha dejado de ser ministra decorativa. Los papeles del CNI desclasificados este miércoles confirman lo que ella sostuvo en el Congreso: los servicios de inteligencia avisaron el 29 de julio de la convocatoria masiva en redes. Marlaska lo negó. Bolaños, Albares y el delegado en Ceuta también. Robles defendió a sus hombres, reconoció que "se ha llegado tarde" y se negó a aplaudir al presidente, en público, para que se le viera. En Moncloa ya no disimulan: "Busca que la echemos". La soledad de la ministra de Defensa no es un malentendido. Es un pulso. Y el pulso lo está ganando ella con documentos, no con argumentarios.

En paralelo, el favorito ha caído. Óscar Puente se atrevió a postularse como sucesor. A 'su sanchidad' no le sentó bien el amago. El ministro de Transportes queda relegado del diseño de candidaturas, es decir le releva del cago de jefe de la policía política del PSOE. En su lugar entra Óscar López, que tutorizará en la sombra a Rebeca Torró para una depuración previa al comité de listas: primero amenazar en privado a los alcaldes díscolos; después borrarles en público si no se doblan. El objetivo no es ganar las municipales y autonómicas de mayo de 2027. Es que nadie se mueva un milímetro de la línea marcada.

Sánchez no busca cohesión. Busca silencio. El problema es que las fugas ya no están solo en Page o en cuatro alcaldes de provincias. Están en el Consejo de Ministros, en los papeles del CNI y en un partido que empieza a oler a final de ciclo. Las listas pueden tapar nombres. No tapan la evidencia.