editorial
Pagamos la corrupción de Sánchez con el accidente de Urda: Transportes, un chiringuito de Puente
El resultado está a la vista: sistemas obsoletos, avisos desoídos y dos tragedias mortales en la alta velocidad en menos de diez meses
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El accidente de Urda no es un fallo aislado ni una “decisión inexplicable” de un operario. Es el hijo directo del chiringuito que Óscar Puente, con el consentimiento y el blindaje de Pedro Sánchez, ha montado en el Ministerio de Transportes. Según la investigación de ABC, desde su llegada el ministro ha purgado a los técnicos de Adif y ha llenado la cúpula de militantes socialistas y comisarios políticos con carné del PSOE. Funcionarios denuncian una “cúpula secuestrada” que primó las decisiones políticas sobre la seguridad, “al dictado del ministro y del secretario de Estado”.
El resultado está a la vista: sistemas obsoletos, avisos desoídos y dos tragedias mortales en la alta velocidad en menos de diez meses.
Este patrón de degradación no empieza con Puente. Ya bajo Sánchez, el Ministerio se usó para pagar favores. Koldo García, el hombre de confianza de José Luis Ábalos sin formación ni experiencia en el sector, fue nombrado consejero de Renfe Mercancías. Un puesto de “confianza y lealtad”, como reconoció el propio Ábalos, no de mérito.
Los despachos oficiales sirvieron para colocar a los suyos y completar remuneraciones. Esa lógica de partido por encima de la capacidad técnica es la misma que ha vaciado Adif de perfiles profesionales y la ha copado de cargos políticos.
Los españoles estamos pagando con vidas la corrupción y el enchufismo de este Gobierno. La seguridad ferroviaria se subordinó a la colocación de afines y a la prioridad electoral. Cuando falló el LZB -obsoleto y conocido como tal-, no había una dirección técnica capaz de haber priorizado la seguridad por encima del relato y de los retrasos. Puente señala ahora a un trabajador; Sánchez promete “esclarecer hasta el último detalle”. Pero la responsabilidad política es suya: convirtieron Transportes en un chiringuito y el accidente de Urda es la factura que nos pasa.