Ayuso y los “fachas” europeos contra el pobre Sánchez

Pedro Sánchez saluda a Isabel Díaz Ayuso
Ayuso pone el dedo siempre donde a Sánchez más le escuece: esta vez en el dinero. En los miles de millones de los fondos europeos sobre cuyo destino y resultados seguimos reclamando explicaciones.
La presidenta madrileña ha puesto voz a lo que muchos españoles nos preguntamos. Pero el Gobierno se ha dedicado únicamente a criticarla. Es decir, se ha salido por la tangente. Para no dar explicaciones.
Las preguntas son sencillas. Cuánto dinero ha llegado. Cuánto se ha gastado. En qué obras. Cuáles están terminadas. Qué mejoras han recibido los ciudadanos. Sánchez debería ser el primero en contestar si se hizo lo que se cobró. Sin embargo, lo sospechoso es que trate de cambiar el foco y mande a sus ministros a que ataquen a Ayuso. Quien no ha tenido empacho en atribuirse el mérito de conseguir los recursos también tiene la obligación de responder por su gestión.
Seamos precisos. Hay fondos europeos destinados a infraestructuras. Sí. Negarlo es absurdo. Precisamente este viernes, la UCO acudió a Adif por orden de la Fiscalía Europea, que investiga un posible fraude con fondos destinados a renovar la seguridad, la señalización y las comunicaciones de la línea de AVE Madrid-Sevilla. Así que necesitamos conocer qué se ha hecho con ese dinero. ¿También los fiscales europeos van a resultar sospechosos de trabajar para la derecha?
Un contrato adjudicado no es una obra terminada. Una partida anunciada no acredita que un servicio funcione mejor. Y una comparecencia con muchos millones detrás del atril tampoco.
Después de Adamuz y Urda, la obligación de explicarse no puede salir del despacho de Puente metida en la caja de sus objetos personales. Su dimisión no liquida la responsabilidad del Gobierno. Sánchez lo nombró, respaldó su gestión y sostuvo su continuidad. Igual que hizo antes con José Luis Ábalos, ahora preso. El presidente también tiene que responsabilizarse de sus decisiones.
Los fondos europeos no son de Sánchez. Son recursos públicos comprometidos para mejorar España. Los ciudadanos tienen derecho a comprobar qué se ha hecho con ellos. Hasta el último euro. Con documentos, plazos y obras que puedan verse.
Ayuso quizá pueda incomodar a la progresía por lo que dice y por cómo lo dice. Eso no exime al presidente de contestar. Y en democracia la mejor respuesta es abrir las cuentas y acreditar los resultados.
La propaganda no sirve como justificante.