Una estrategia inesperada podría aliviar los síntomas de la menopausia, según un nuevo estudio
Una estrategia inesperada podría aliviar los síntomas de la menopausia, según un nuevo estudio

Una estrategia inesperada podría aliviar los síntomas de la menopausia, según un nuevo estudio
Una estrategia sencilla y sorprendentemente común se perfila como posible aliada frente a los síntomas de la menopausia: la masturbación. Un estudio del Instituto Kinsey, publicado en Menopause, analizó los hábitos de 1.178 mujeres de entre 40 y 65 años y revela que una parte de ellas recurre a esta práctica para mejorar el sueño, reducir la irritabilidad y aliviar molestias vaginales, un hallazgo que abre un debate clínico y social sobre herramientas alternativas para manejar esta etapa hormonal.
Lo que revela el estudio
Los investigadores distinguieron entre mujeres perimenopáusicas y menopáusicas para analizar cómo experimentaban los síntomas y qué papel jugaba la masturbación en su bienestar. La mayoría había recurrido alguna vez a esta práctica y un grupo significativo aseguró notar mejoras concretas, especialmente en dificultades para dormir y en la irritabilidad, dos de los síntomas más comunes durante esta transición biológica. En mujeres ya menopáusicas, el alivio se observó también en molestias como la hinchazón, el dolor vaginal o el escozor al orinar.
Estos resultados se alinean con trabajos previos que vinculan el orgasmo con una reducción del malestar psicológico, un sueño más reparador y una disminución del dolor. El efecto podría relacionarse con la liberación de endorfinas y con el aumento del flujo sanguíneo en la zona genital, aunque el estudio recalca que todavía falta evidencia sólida para establecer mecanismos exactos.
El peso del estigma
A pesar de su potencial, la masturbación continúa rodeada de silencio, especialmente entre mujeres mayores, que han crecido en contextos donde esta práctica se asociaba a tabúes o vergüenza. El estudio mostró que casi una de cada cinco mujeres nunca se había masturbado, una proporción mayor en las participantes de más edad, lo que sugiere un componente generacional.
El estigma también condiciona la conversación médica. La mayoría de las mujeres afirmó no haber hablado nunca con un profesional sanitario sobre masturbación, pese a que más de la mitad de las mujeres perimenopáusicas indicaron que lo considerarían si su médico lo recomendara. La falta de diálogo puede limitar la exploración de herramientas que podrían complementar estrategias más tradicionales como la actividad física, los cambios nutricionales o el manejo del estrés.
Una opción más, no una solución universal
La masturbación puede ofrecer beneficios en determinadas mujeres, pero no es una herramienta adecuada o cómoda para todas. Factores como la falta de interés, la ausencia de privacidad, las creencias personales o las limitaciones físicas pueden dificultar su práctica. Además, un pequeño número de mujeres del estudio señaló que sus síntomas empeoraban, aunque los investigadores no pudieron determinar con claridad las causas.
Aun así, los autores consideran que podría formar parte de las recomendaciones no farmacológicas para sobrellevar la menopausia, siempre entendida como una opción y no como una solución única. El valor del estudio reside en mostrar que la sexualidad femenina continúa activa en esta etapa y que, además de ser una expresión natural, puede aportar beneficios reales para el bienestar. La evidencia aún es limitada, pero abre una conversación necesaria en torno a un aspecto de la salud que rara vez ocupa el centro del debate.