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Carlos Álvaro, experto en latas de conserva: "Esto se vende en Mercadona y es inaceptable"

El mejillón más polémico de la despensa low cost, bajo la lupa del paladar y la ironía

Según la crítica del Catalatas, el mejillón de Hacendado es degran tamaño, textura densa y tiene un escabeche sin brillo

Según la crítica del Catalatas, el mejillón de Hacendado es degran tamaño, textura densa y tiene un escabeche sin brilloGetty Images

Patricia de la Torre
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Carlos Álvaro, más conocido como el Catalatas, lleva tiempo señalando con precisión quirúrgica lo mejor y lo peor del universo conservero. Hace no mucho, su diana fue clara: la lata de mejillones Hacendado en escabeche, formato 8/12 unidades, también elaborada por Conservas Escurís para Mercadona.

Ahora el foco está sobre su hermana pequeña, la versión en formato 13/18 unidades, misma marca, mismo productor, misma receta... y, para su sorpresa, los mismos problemas: "compacto, de textura arenosa" y un escabeche que "no vale nada".

La alegría que promete la lata... y no cumple

La primera impresión puede engañar. "En esta lata de Mejillones en formato 13/18 unidades de Hacendado, marca blanca de Mercadona elaborados por Scurís, una vez más hay más alegría que en 'La casa de la pradera', 'La tribu de los Brady',' Flipper', 'Vacaciones en el mar' y toda la filmografía de Rocco Siffredi y Freddy a la vez." Pero basta abrirla para que se desvanezca la ilusión. Porque lo que hay dentro es más cercano a una trampa de textura que a una conserva digna.

Los mejillones son grandes, demasiado. "Parece el primo de Espinete, no hay por dónde cogerlos", sentencia. Y si el aspecto no ayuda, lo que pasa en boca es peor.

El fallo estructural del mejillón Hacendado

La textura densa, seca y con partículas que recuerdan a sedimento no es un fallo menor. Es una experiencia desagradable: "Esto sería una anécdota si el mejillón fuera bueno, pero es que no lo es." La dureza no se compensa con sabor. El escabeche, que debería dar vida al producto, está completamente ausente de carisma.

Y eso, en una categoría de producto donde el condimento lo es todo, es una sentencia de muerte para la lata.

"No lo puedo recomendar", concluye Carlos Álvaro con claridad. Pero no carga las tintas sobre la conservera, que tiene trayectoria y músculo más que reconocible, sino sobre el distribuidor: "Si queréis echarle la culpa a alguien, en mi opinión es de Mercadona".

La política de marca blanca tiene ventajas (precios ajustados, distribución masiva), pero también riesgos: cuando se empuja demasiado el margen, la calidad sufre. Y aquí el resultado es un mejillón que no convence ni por cantidad, ni por textura, ni por sabor.

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