Se confirma un nuevo hallazgo que podría reducir uno de los mayores problemas de la radioterapia: el daño a células sanas
Investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona estudian una molécula que podría mejorar la precisión de la radioterapia sin dañar células sanas

Un avance esperanzador para minimizar los efectos de la radioterapia
Se abre una nueva puerta esperanzadora en el tratamiento contra el cáncer. Un equipo de investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB‑CSIC) ha descubierto un comportamiento inesperado que podría suponer nuevas vías en el tratamiento de esta terrible enfermedad, que tantas vidas se lleva cada año.
Se trata de una molécula basada en el boro que, contra todo pronóstico, es capaz de introducirse en el ADN de las células, un hallazgo que podría mejorar la eficacia de la radioterapia y reducir sus efectos secundarios.
Según las leyes básicas de la química, esto no debería ocurrir, y aquí radica el descubrimiento más sorprendente e inesperado. Tanto la molécula como el ADN tienen carga negativa, por lo que deberían repelerse. Sin embargo, no solo no se repelen, sino que permanecen unidas. “Permanece intercalada dentro del ADN, a pesar de que teóricamente deberían repelerse”, explican los investigadores.
La clave está en un mecanismo que los científicos comparan con un velcro. Aunque las uniones entre las moléculas son débiles de forma individual, su gran número convierte el conjunto en algo uniforme y estable. “Muchas uniones pequeñas mantienen dos piezas juntas a pesar de padecer fuerzas opuestas”, detallan en la investigación. Este comportamiento permite que la molécula, conocida como o-FESAN, se inserte entre las hebras del ADN como si fuera una cremallera.
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Según explica la investigadora Clara Viñas, “la intercalación con el ADN es un mecanismo esencial en cualquier fármaco anticáncer”. En este caso, o-FESAN tiene una ventaja clave: puede introducirse en el ADN sin provocar daños inmediatos. Esto significa que podría viajar hasta el tumor sin afectar a otras partes del cuerpo antes de activarse mediante radiación.
El potencial va aún más allá. Esta molécula permite combinar varias técnicas avanzadas de radioterapia basadas en el boro, como la captura de neutrones o la fusión con protones. En términos simples, estas técnicas consisten en introducir boro en el tumor y después ‘activarlo’ con radiación, provocando una destrucción muy localizada de las células cancerosas.
Además, los investigadores han identificado una tercera vía basada en el llamado efecto Mössbauer, que podría aumentar aún más la precisión del tratamiento. “Este hallazgo permite lograr el mismo efecto terapéutico con dosis mucho más pequeñas de compuesto y radiación”, señala Viñas, lo que se traduciría en menos efectos secundarios para los pacientes.
A pesar de su potencial, los científicos insisten en que aún queda camino por recorrer antes de que este enfoque llegue a los hospitales. Sin embargo, los resultados abren una puerta prometedora. Como resume la propia investigadora, o-FESAN “destaca como un candidato prometedor para la terapia multimodal del cáncer”.
En un campo donde cada avance cuenta, este comportamiento inesperado podría ser una de esas piezas que cambian las reglas del juego.